Déjalo actuar

No te preocupes, deja a Dios ser en tu vida. No pelees por controlar tu porvenir, pensando en lo que tiene que suceder en las próximas horas, en los próximos días, meses, años y décadas.

Suelta las riendas de tu vida y, permite que Dios tome el timón del vehículo que es tu existencia. Permítele llevarte por el Camino que Él tiene propuesto para ti, sin que pongas trabas.

No tires piedras al río, deja que este fluya por su ruta natural. Puede que lo que te esté causando tanta frustración sea, precisamente, tu negativa ante la realidad de quien eres y de lo que te corresponde vivir en la actualidad.

¿Confías en Dios? ¿Crees verdaderamente que tienes un Padre que está pendiente de ti incansablemente? ¿Eres testigo de que tienes a una Madre que aboga por ti en todo momento? ¿Crees en que Jesús dio su vida para que tu la tengas? ¿Aceptas que el Espíritu Santo habita en ti y te guía por la ruta de la auténtica paz? ¿Crees en que Dios quiere tu felicidad hoy?

Suelta el control sobre tu vida, confía más en Dios y deja que Él sea el impulso de tu voluntad, tus palabras, pensamientos y silencios. Déjalo actuar y verás que en medio de la imperfección, tu vida encuentra perfección.

La trascendencia

Veo el horizonte, con el sol que se asoma desde el borde del mar, irradiando la luz que despierta a todos los seres que habitan esta tierra, llena de vegetación y en gran medida, inundada por el agua de los amplios y vastos océanos que, con su profundidad, sumergen al pensamiento en el misterio de lo nunca visto y lo que nunca se verá.

Más allá de la infinitud del horizonte y la hondura del mar, se esconde el secreto de la trascendencia, que lleva al alma y la conciencia, a la más alta cima de la comprensión humana, para elevarse en una nube que sobrepasa todas las irregularidades del terreno de la vida, y aquellos caminos que eran imposibles de transitar con la razón humana, son sobrevolados con el corazón trascendido que, no busca explicación, sino más bien, simplemente pasa a través de los sucesos, sin juicios ni cuestionamientos.

El corazón del que habita en la presencia del Ser que trasciende el tiempo, el horizonte y el mar, se impregna de la serenidad del silencioso y esplendoroso amanecer, conservando en medio de cada emoción, la paz en lo más profundo, que permite al ser, simplemente vivir y experimentar la felicidad de quien tiene los pies bien sembrados sobre la tierra, sin perderse en el pasado ni en el futuro, más bien, con la consciencia anclada en el presente.

Así, aquel joven, contemplando en el horizonte, la belleza del amanecer que se dibuja sobre el mar, recibe la confianza en aquel que le regala ese panorama y que sopla aliento de vida en el mundo: Dios que lo acoge y le da la trascendencia que sobrepasa los límites del sufrimiento para guardar una eterna paz interior.

Un cielo de estrellas

Miro a las estrellas y ¿qué veo? puntos brillantes, innumerables, que se expanden por todo el cielo. Reinante, entre ellas, está la luna, la estrella de la noche, cuya cercanía agita los mares.

Cielo estrellado, cielo habitado, por estas luces estelares que, con su brillo, crean un panorama pintoresco que invita a meditar en silencio, contemplando aquella pantalla espacial. 

La luz de una estrella es un punto de partida hacia la mirada serena y expectante, proveedora de una paz que habita el alma de quien la ve. Ven, estrella, muéstrame tu destello radiante, enséñame a observarte con el corazón suavemente latente. 

Estrella de la noche, desde un tejado, sentado y observante, te miro, soñando simultáneamente con alcanzar tu radiante presencia y volverme como tú, una estrella más de la noche, que brille e irradie luz de vida a los que se acerquen.

Cielo estrellado, cielo callado y contemplado bajo la luz de la estrella madre, aquella que agita las olas del mar con su cercanía, acércate a mí y envuélveme con tu tenue luz, abrazándome y transformándome en la luciérnaga de tu corazón celeste.

Así, querida estrella de la noche, me despido de ti, envolviéndome entre las sábanas de mi cama y contemplándote a través de mi ventana, hasta caer rendido en los brazos de mi dulce sueño.

CRUZ Y DON

Durante mucho tiempo pensé que aquello era, algo así, como una maldición; algo que había surgido para desgraciar mi vida. Consecuentemente, vino un período de negación, estancamiento y frustración.

Había en mí, un fuerte deseo de que la situación cambiara o que todo acabara. Los niveles de angustia llegaban al máximo y, la carga se hacía insoportable (no porque no pudiera con ella, sino porque la rechazaba).

Después de diecinueve años transcurridos, he llegado a comprender que esto es parte de mí, y también he logrado entender, que no solo es una cruz, sino también un don. Allí radican mis talentos y mis pruebas. Todo se manifiesta en mi interior.

Que linda ha sido esa revelación de anoche: esta es mi cruz y a la vez, mi don. La aceptación y conclusión, ha sido producto de la manifestación de mi ser, sin hacer juicio de mí mismo. Dios va obrando en mi vida, como en cada persona. Lo importante es dejarlo ser en uno mismo, dejar que su Espíritu fluya y vaya consolidando su gran obra.

Gracias Dios, por hacer tu obra en mí cada día.

VUELVE LA CALMA

Randell,

Volvió la calma, el mar se serenó, la tormenta cesó. En el ambiente hay un prolongado silencio que, mueve a la contemplación y meditación. La paz mental se avecinaba y, finalmente, ha llegado. No fue fácil y valió la pena.

Don y Cruz, son dos palabras que definen esa condición mixta de paz, tormenta y amplio flujo de creatividad dinámica. Gracias Randell por enseñarme, objetivamente, la finalidad de esa realidad.

Que bonita es la vida, cuando se identifica el por qué de algunas realidades presentes en la propia experiencia. Es evidente la promesa de la Palabra de Dios en Romanos 8, 28: «todo obra para bien de los que aman a Dios». Una promesa de la cual, soy testigo, puesto que lo he experimentado y comprobado.

Está claro que no es necesario entender las situaciones que se viven, para que esa promesa sea una realidad. Podría no entenderlo, pero la verdad sería la misma: que Dios tiene el control.

DOLOR DE MENTE

Doctor,

Tengo dolor de mente, mi cuerpo está cansado, mi cerebro se ha sobrecalentado hoy con el torrencial de ideas que han estado emanando sin control. Mi lenguaje corporal me tira rendido a la cama, pero cuando caigo, el cerebro sigue produciendo pensamientos a una velocidad de 500 kilómetros por hora.

Es una santa contradicción, hay un gran cansancio, pero a la vez, una gran agitación interna que no permite descansar fácilmente. Esto es lo que yo llamo: un sufrimiento mental. Estoy sufriendo, pero no del cuerpo, sino de la mente, y soy consciente de ello.

Creo que tengo un gran don, que a la vez es una pesada cruz. Todo depende de la perspectiva. Bueno, Jesús ha pasado por todo lo que yo he vivido y lo que viviré. Él me entiende. Jesús, solamente te comento que comprendo tu pasión y calvario, desde mi realidad psíquica. Gracias por esta cruz, la cargo y la cargaré hasta llegar a la gloria de la resurrección.

Que lindo es ser consciente de la cruz que me toca llevar y poder abrazarla y bendecirla, como el medio de mi redención.

Gracias Dr. Jesús.

TENGO UNA SUBIDITA

Lorena,

Tengo una subidita de ánimo, un pequeño disparo hacia las nubes, esperando pisar en firme sobre una de ellas, aunque el desenlace será la caída libre. Pero yo tengo paracaídas. Se siente bien esta subidita amiga. Es cierto, no me deja descansar del todo bien; sé, de todas formas, que es una etapa de mi circunstancia.

Amiga, no me vas a creer, estuve en un encuentro nacional de arte audiovisual. Lo que veía y las relaciones interpersonales que allí establecí, me subieron el ánimo de una forma patológica. Me causa gracia que antes me asustaba con cualquier signo de subida. Digo subida, porque la bajada era diferente, simplemente era un detenimiento de todo, para buscar el silencio del alma bajo un paisaje grisáceo.

Hace unos meses fui a Grecia y el cambio de horario me alteró el sueño. Súmale a esa alteración, la afectación de mi condición. Eso fue una verdadera escena de película. Estaba yo disparado en todos los sentidos, tratando de conciliar el sueño; sin embargo, la mente a mil por hora. Creo que en ese momento mi cerebro producía mil quinientos pensamientos por segundo.

Una de las cosas que he aprendido, Lorena, es a expresarme sin juzgarme a mi mismo. Sobre todo, practico esta exteriorización de pensamientos, a través de la escritura. Es un método eficaz para hacer mis auto terapias.

Bueno, eso es un poco de lo que a veces paso con mis estados de ánimo, por ejemplo, lo que estoy pasando ahorita. Y así es la vida mi querida Lorena. Me encanta esta vida y elegiría infinitamente la vida que tengo, si me dieran a elegir.

Con cariño,

Michael.

NO TE CASTIGUES

No te castigues más, aferrándote a ideas que solo te llevan a la frustración y la amargura. No sigas sosteniendo esos pensamientos que te hacen ver a los demás como enemigos que quieren perjudicarte de cualquier forma posible. No esperes lo peor de cada situación, predisponiendo tu mente para enfrentar el caos.

Efraín, no sigas peleando con los fantasmas que tú mismo has creado; no te pongas la armadura y cargues con la espada del juicio, para confrontar a un monstruo que no existe. No sigas resistiéndote a la paz y la armonía que puedes tener contigo mismo, y consecuentemente, con los demás.

Mira el mundo con ojos distintos y deja de castigarte; ciertamente, no vas a controlar los pensamientos que surgen en tu cabeza, los cuales aparecen, con base en tu historia de vida, en tu pasado que no se puede cambiar. Pero, lo que haces con esos pensamientos que emergen, sí está en tus manos. Toma conciencia de los pensamientos que tanto te dañan, al agarrarte de ellos y no dejarlos ir.

Querido Efraín, es triste vivir amargado y peleando con todo el mundo, la vida es muy corta para desperdiciarla con una actitud de permanente conflicto. Espero que puedas tomar conciencia de esos comportamientos que, para empezar, te perjudican a ti, a tu salud y a tu paz mental y como consecuencia, afectan a otros.

Que la paz esté presente en tu vida y que, puedas reconciliarte contigo y con los demás, descubriendo que Dios está a tu favor y solo quiere tu felicidad para que la compartas con los que te rodean.

TIEMPOS DE CRISIS

En el horizonte se ve un clima turbio, al parecer, las altas autoridades han causado una revolución ambiental, de manera que está creciendo el caos y la crisis a nivel global. Una serie de malas decisiones de aquellos que deben preservar la calma y el orden, están repercutiendo en la armonía mundial.

Philips, ¿qué podemos hacer nosotros ante estas injusticias y este caos que está aconteciendo por doquier? ¿Será prudente que nos vistamos con el uniforme de guerra y salgamos a confrontar a esos supuestos líderes y, buscar una solución a través de la violencia? ¿Crees que esa es la solución?

Edward, yo creo que la violencia no es la solución, pues esta no lleva a nada bueno. Sí es importante reconocer que, no podemos permitir las injusticias, sobre todo porque afectan profundamente las vidas de muchas personas. Hay que dar la cara y buscar el diálogo. Ahora bien, ¿qué pasaría si los supuestos líderes no quieren dialogar y se mantienen firme en sus posturas perjudiciales? Esa es una gran pregunta. Yo no tengo la respuesta Edward, pero si me preguntas a mí, sea como sea, creo que la violencia no es la solución.

Philips, concuerdo con tu manera de pensar, la violencia no es la manera de resolver esto. Entonces, ¿qué podemos hacer? No considero que sea una pregunta fácil de responder, pero, desde mi punto de vista, creo que puedo partir desde mí mismo, mis comportamientos, mis actitudes ante los demás. Creo que el amor es capaz de transformar al entorno del que lo practica y puede propagarse, transformando a largo plazo a la población, en una Civilización de Amor. Tal vez, parezca que somos egoístas por no salir a hacer la guerra, pero Philips, yo prefiero hacer lo que pueda por dar amor, comprensión y paz a los de mi entorno. Quiero cultivar la bondad y practicarla en donde me encuentro, para que, en vez de violencia, los que me rodean puedan sentirse amados, comprendidos y valiosos.

Edward, me hace muy feliz escuchar esas palabras y, saber que estamos alineados en nuestros pensamientos.

Te quiero amigo, propaguemos el amor adonde vayamos.

NO ME LAS SÉ TODAS

Actualmente tengo una colección de libros en mi casa, he adquirido el hábito de leer mucho; entre esos libros están lecturas sobre el pensamiento estoico, libros de superación personal, otros relacionados a la psicología y las emociones, etc.

Es curioso porque, me nutro de mucha teoría pensando: ahora tendré las herramientas para enfrentar cualquier circunstancia vital. La realidad no es del todo así; puesto que, me he dado cuenta, por experiencia, que por más que me instruya en la teoría de la vida, a la hora de la práctica, llegan momentos en los que sucumbo y, me toca pedir ayuda.

Es en esa parte en la que entran los amigos, aquellos que te escuchan sin juzgar y que te comprenden, al igual, que tú los comprendes. Podemos saber mucho, pero siempre vamos a necesitar una mano amiga; el ser humano no se vale de sí mismo para alcanzar la plenitud en la vida.

Doy gracias a Dios por tener personas a mi alrededor que confían en mí para compartirme sus realidades y otras que también me escuchan atentamente.

Si eres una de esas personas a quienes la vida los ha sobrepasado, aquí tienes a alguien con quien contar.