Aprendiendo a confiar

Soltar, dejar que Dios vaya haciendo su obra y, poco a poco manifieste sus designios. Esta es la experiencia que estoy aprendiendo hoy y, es curioso porque, en la medida que voy soltando la preocupación de controlar lo que acontecerá, mi vida se va tornando más pacífica interiormente.

Me viene al pensamiento, esa palabra bíblica de Jesús: «carguen con mi yugo… mi yugo es suave y mi carga liviana». Y es así, confiar a Jesús mi vida entera, hace que todo sea más llevadero y, me da la satisfacción de tener paz en la conciencia y, en el corazón.

Estoy tan agradecido con Dios, por darme alivio espiritual y emocional en medio de la cotidianidad, porque lo único que quiere es, que sus hijos vivan con paz y, experimenten la felicidad hoy.

No lograría describirte la paz y satisfacción que tengo en mi corazón, lo único que puedo decirte es, que Jesús tiene las puertas abiertas para recibirte y, aliviar tus cargas; Él las quiere llevar contigo para que, tu vida sea mucho más liviana y agradable de vivir.

Regando flores de papel

Tolomeo sentía que algo le faltaba, había un vacío dentro de su corazón y pensaba que sólo podría llenarlo sembrando y cultivando una flor en su jardín. Muy entusiasmado se fue a la primera tienda que vió y preguntó si vendían plantas, que buscaba una planta con flor; la señora le dijo que sí, que vendía las mejores plantas con flores de la ciudad. Rápidamente Tolomeo escogió la primera que le mostró aquella vendedora, pagó y se la llevó. Una vez llegado a su casa, sacó la planta del pote y la sembró en el jardín trasero de su casa.

Tolomeo se sentó en una mecedora y respiraba un aire de gratitud y satisfacción por haber conseguido lo que se había propuesto, tener una bella flor en su jardín; ahora sí se iba a sentir pleno y feliz. Pasaron los días y la flor seguía allí, parecía que no pasaba el tiempo sobre aquella planta puesto que con el transcurrir de los días, semanas y meses la planta seguía exactamente igual. Tolomeo la regaba cada vez que veía que estaba seca la tierra. De pronto se sienta a pensar que aún sentía aquel vacío en su corazón. Miraba la flor y se preguntaba qué había pasado, si lo que tanto anhelaba para ser feliz se cumplió. Tenía que ser feliz y su corazón no estaba satisfecho.

Tolomeo se puso muy triste y comenzó a dejar de regar la flor, pasaba el tiempo y esta permanecía igual. Un día Tolomeo estaba en su mecedora como era de costumbre y miró la flor detenidamente; se percató de que algo había cambiado en ella. Dio unos pasos hasta estar muy cerca de la misma y se percató que la flor se había transformado en papel, ahora era una flor de papel. Tolomeo entendió que la ilusión de su felicidad por medio de la flor fue una falsedad y una simple fantasía.

De pronto Tolomeo lo entendió todo y comenzó a brotar de su corazón un inmenso girasol que lo cubrió por completo. Descubrió que la flor que le daría la plenitud estaba en él, y fue en ese momento en el que el vacío de Tolomeo se llenó y vivió feliz de ahí en adelante.

Morir por una mentira

Una historia inventada puede transformarse en la meta por alcanzar de una persona. Y esta lo puede llevar a morir soñando con llegar a lo que nunca existió.

En la historia de la humanidad han existido muchas leyendas y mitos que han llevado a innumerable cantidad de personas, conquistadores, soñadores, etc. en diferentes épocas, a caminar tras ellas e incluso llegar a morir perseverando en esa búsqueda sin finalmente encontrar lo que buscaban.

Me imagino una reunión de amigos en la época colonial, en la que uno de ellos comienza a narrar la leyenda de un lago que se encuentra en la cúspide de un Valle tal; cuando te bañas allí, sales rejuvenecido, eres otra persona, tu cuerpo ha retrocedido en el tiempo.

Figúrate que esta persona en ese momento se inventó ese cuento; pero confirmó que él lo había visto en verdad. Estos amigos han escuchado perplejos esta historia y se han decidido en establecer el propósito de sus vidas: Encontrar ese lago. Y así, comienza la gran aventura de estos conquistadores, un camino que emprenden con mucha ilusión y con el pasar de las décadas, tras arduos esfuerzos por llegar al lugar soñado, se les va la vida y mueren sin haber alcanzado, más que en sus sueños, el sitio descrito por su amigo, quien tal vez, al día siguiente de haberles narrado aquello, ya se le había olvidado.

Considero que vivir con ilusión es importante en la vida; pero más importante aún, es sobre qué o quién pongo mi mirada soñadora. Yo opto por buscar un Tesoro que experimento más allá de la razón: JESÚS.

En mi búsqueda diaria de Jesús a través de lo cotidiano, me encuentro con maravillosas sorpresas, Jesús en mi jefa, en la vendedora del supermercado, en el niño que saludé de paso. Me encanta vivir buscando a Jesús en cada momento, porque me sorprende con sus apariciones en cada rostro que veo y más allá, en las experiencias que vivo también.

¿Qué estás buscando tú? ¿Con qué sueñas? y ¿en qué o quién estás depositando tu mayor anhelo en la vida?

No tires piedras al río

Me decía un psicólogo esta frase, como diciendo, deja que la vida fluya y no te conviertas en piedra de tropiezo para ti mismo.

Es interesante que algunos expertos recomiendan hacer un alto en la vida para replantearse las cosas importantes de la propia existencia; aunque a veces, detenerse puede volverse en contra de uno mismo porque se estanca entre tanto pensar y pensar de modo que queda inmerso en una vorágine de pensamientos que lo adormecen interrumpiendo así su recorrido.

«Se hace camino andando» dicen por ahí. La vida no se detiene, o te montas en el tren o te quedas en la estación mientras que el tren sigue su recorrido. No quiero que la vida me pase por delante, quiero ir con la vida hacia adelante.

El miedo a la hora de entrada

Durante seis años trabajé en una empresa coreana como vendedor y asistente administrativo. En ese entonces, estaba muy novato en el ámbito profesional puesto que ese era mi primer trabajo.

Una de las cosas que más me costaba era llegar puntual a la oficina en la mañana. Mi hora de entrada era 8:30 a.m. Yo acostumbraba a dormirme tarde y en la mañana me costaba levantarme. Por lo general llegaba minutos después de la hora de entrada porque daba muchas vueltas en la cama.

Mi compañero coreano me llamaba la atención estrictamente y esto me causaba algo de intimidación; sin embargo, era como si él hablara con la pared, porque al día siguiente volvía a lo mismo. Así mismo se repetía el duro sermón de mi compañero.

Comencé a sentir miedo de tener que escuchar a mi compañero regañarme nuevamente y procuraba llegar más temprano, aunque a veces volvía a caer en lo mismo y recibía el acostumbrado jalón de orejas. De ahí en adelante, en los próximos trabajos que iba a tener, permanecía ese temor cuando iba tarde a la oficina, a tal punto que sentía que era algo de vida o muerte.

Hoy en día acostumbro a llegar muy temprano, aunque ocasionalmente, se me pegan las sábanas y llego rayando la hora. Sin embargo, voy ejercitándome en el proceso de superar ese pequeño trauma y susto que quedó de esa experiencia pasada.

Cada uno podrá tener uno que otro pequeño trauma causado por experiencias pasadas puntuales, sin embargo, a veces hay que ser consciente de que el pasado quedó atrás y hoy no va a ser igual que aquella vez.

Que el miedo no te detenga, sino que sea un incentivo para seguir adelante, enfrentarlo y poco a poco irlo superando.

Un hombre excéntrico

Él se considera un hombre excéntrico, sale a las calles, baila y canta alegremente sin importarle ser visto por los transeúntes. Saluda a la cajera con alegría y espontáneamente le sale una broma que la hace reír.

Él dice que es excéntrico porque tiene una creatividad extraordinaria; emergen frases con buen sentido de humor a la velocidad de la luz. «¿De dónde inventa tantas locuras?«, dicen algunos. Él es feliz así, hablando y actuando de manera que las personas a su alrededor se sorprenden. En muchas ocasiones, los que se encuentran en su entorno se ríen a todo dar; otras veces algunos se quedan extrañados.

Él a veces se pregunta si es normal o si está bien de la cabeza, porque en efecto, se nota la diferencia con el resto de la sociedad. Sin embargo, aparte de esos pequeños momentos en los que se hace este cuestionamiento, vive feliz, en paz y se siente pleno, siendo como es, un hombre excéntrico.

Él tiene una alegría desbordante en su interior; y su manera de manifestarla es con infinidad de locuras que divierten y provocan un ambiente festivo, contagiando a los que le rodean del mismo entusiasmo y vitalidad.

A la vez, él afirma que es excéntrico porque le gusta la soledad; no le causa tristeza, más bien le llena de un gozo inexplicable.

Pero esto no es lo único por lo que él se considera excéntrico. Él también dice que es excéntrico porque tiene una inteligencia elevada; no le gusta presumir, pero es lo que oye de personas allegadas a él, quienes le dicen que tiene un don, un talento para aprender, crear, proyectar y liderar.

Por otro lado, él no presume de lo que Dios le ha dado, porque sabe que todo se debe a su Padre que lo creó. Incluso se dice que así como Dios le dio grandes dones, también le dio flaquezas para que se conserve humilde y con los pies sobre la tierra.

Él dice que es excéntrico, porque no se preocupa por encajar en el grupo. Él es un hombre diferente.

La paradoja de lo que siento

Todo en mi exterior indica que estoy bien. Me desempeño a un nivel óptimo en todos mis ámbitos; mi vida social fluye con normalidad; las personas ven en mí a un chico talentoso, inteligente, capaz, auténtico, carismático, alegre y entusiasta.

La paradoja del asunto está en que, a pesar de todo lo que proyecto, por dentro no fluyo con normalidad. Dentro de mí hay miedo, duda, inseguridad. Esto se manifiesta de una manera muy sutil en mi interior, a un nivel que no se refleja en el exterior; pero esos sentimientos están allí latentes.

Tengo miedo de quién soy, de lo que sucede en mi cabeza, de mis impulsos, de mis emociones, de mis pensamientos. No hay espacio para preguntar por qué. Hace mucho tiempo que le dije al Señor que no renegaría de mi realidad y le he dicho que me abandono en sus brazos. Así como lo afirmé muchas veces Padre, lo sigo afirmando, que no se haga mi voluntad. Lo único que te pido Dios Santo es que se haga en todo momento tu Voluntad en mi vida y a través de ella.

Soy un ser humano con debilidades y fortalezas, pero en estos momentos están emergiendo con fuerza mis flaquezas. Me siento como aquel hombre con la casa edificada sobre la roca. Mi vida está edificada en Dios; por eso no he sucumbido; por eso me mantengo firme aunque el miedo me envuelva. Jesús y María me sostienen y no permitirán que yo caiga, porque yo soy el consentido de Mamá y el niño de Papá.

Ahora no temo, porque Dios me sostiene, Él es mi fuerza, Él es mi fortaleza.

He venido por los pecadores

Inspirado en: Lucas 5, 27-32

Una frase de Jesús que llega al corazón de los que no se sienten dignos o aptos para ir a la iglesia es esta del Evangelio de San Lucas que nos dice: “No he venido por los justos, sino por los pecadores”. Un joven que experimenta la vida propia del adolescente, con sus procesos emocionales tan cambiantes y a veces algo complicados, suele ser de mente muy dispersa, por eso a la vez son muy creativos y tienen mucho que aportar a la sociedad. Sin embargo, suele haber en ocasiones una mentalidad en la que uno se dice ser muy pecador o pensar que ir a la iglesia solo es cosa de personas santas o irreprochables. Sin embargo, Jesús nos está diciendo prácticamente que es casi que un requisito reconocerse pecador para poder recibir su misericordia y amor. No es que Jesús rechace a los que son justos; pero hay una cosa clara y es que todos, por más bondadosos que seamos, tenemos alguna que otra falla, debilidad o defecto. Por eso Jesús nos dice que ha venido por los pecadores, porque a fin de cuentas todos los somos. El que no reconoce ser pecador, no solo está cegado por una falsa percepción de si mismo, sino que automáticamente se cierra a la oportunidad de ser transformado por Cristo, es decir que no es Jesús quien rechaza, sino uno mismo con sus propias decisiones vitales y mentalidad quien no le permite actuar.

Jesús es un caballero y aunque quiere que todos seamos libres, felices y tengamos paz plena, espera a nuestra respuesta. Eso sí, Él da el primer paso, como dice por ahí, Él nos amó primero. Lo que suceda a partir de allí, depende de cada uno de nosotros desde nuestra libertad como seres humanos. Misericordia quiero Señor y no sacrificios nos dice la Palabra y lo resalta Jesús a los maestros de la ley. ¿Te das cuenta de lo que verdaderamente importa a Jesús? Él no te está señalando, juzgando o poniendo requisitos para ser aceptado como hijo de Dios o merecedor del perdón. Para Jesús, lo más importante es tu corazón, su amor es gratuito y no te pide nada a cambio de su entrega amorosa a ti. En lenguaje sencillo te digo: Jesús te ama porque le da la gana, no porque lo merezcas o porque hayas hecho unas cuantas obras buenas. Jesús te espera con los brazos abiertos, no depende de Él, porque ya te demostró que lo da todo por ti, dio su vida en la cruz y pagó con su sangre tu redención. No hay necesidad que haga nada más para demostrarte lo mucho que te ama, murió por ti. ¿Cómo responderás al Señor que se ha sometido al sufrimiento más atroz por ti?

Nos dice San Juan: “Dios es amor”. Fíjate en esa frase, no nos dice que Dios representa el amor o que tiene amor, sino que Dios es amor. Si Dios es amor, no puede salir de Él algo contrario. Vuelvo a la frase: “Misericordia y no sacrificios”, los preceptos y la práctica religiosa son un complemento para tener una buena vida cristiana. Si hacemos la distinción entre práctica religiosa (rezar, ir a misa, confesarse, etc.) y la vida cristiana (vivir según los valores de Cristo como el amor, la caridad, solidaridad, honestidad, honradez, etc.); ha de haber coherencia entre ambos aspectos. Un católico ha de partir de la premisa de la Misericordia infinita de Dios, esto te abre la mente para saber que la Iglesia no es una institución a la cual vas si llenas una lista de requisitos de buenas acciones, sino que es una comunidad a la cual todos estamos llamados a participar para experimentar precisamente el amor del Padre, manifestado en sus sacramentos y en las personas que forman parte de la misma junto a nosotros.

A partir de allí, saber que lo importante no es solo ir a misa para cumplir, sino que los sacramentos y todos los ritos cristianos, son una manera de acercarme más a ser reflejo de la persona de Cristo. Si yo fuera asiduo a la misa todos los domingos, rezara el rosario todos los días y me confesara regularmente, pero fuera un hijo desobediente, deshonesto e irresponsable, no tendría ningún valor toda la práctica religiosa que llevara a cabo. Por eso, es importante que vayamos a lo profundo de la fe. Jesús nos dice: “Un mandamiento nuevo les doy: que se amen unos a otros como yo los he amado”. La base de nuestra fe católica es el amor, sobre ello se sostiene la iglesia. Y ¿cómo se manifiesta el amor en la Iglesia? A nivel espiritual lo vemos personificado en la tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo. Figúrate cómo una relación de pareja les lleva al matrimonio y el fruto de ese amor se manifiesta en el nacimiento de un hijo. También veo como fruto del amor del Padre y del Hijo Jesucristo, la manifestación del mismo a través del Espíritu Santo. Este Espíritu Santo que se derrama sobre cada uno de nosotros para hacernos partícipes de la historia de salvación y amor escrita por Dios.

Dios es amor, Dios nos acoge y nos espera con los brazos abiertos sin condicionamiento alguno; y junto con esta realidad, nos brinda su Gracia para que nos regocijemos en ella y consecuentemente seamos entes multiplicadores de su amor. ¿Te has dado cuenta que lo único que nunca se acaba en el mundo es el amor que das? Más bien se multiplica y se esparce de manera que va dando alegría a los corazones. Es por eso que las personas que amamos y que han partido a la Casa del Señor, no nos abandonan, solo cambian de lugar.

Así como la Iglesia nos espera con los brazos abiertos, también estamos llamados a ser personas con la apertura de corazón para los demás, independientemente de la condición social, cultural o espiritual en la que esté. “Ámense unos a otros como yo los he amado”. Y hablando de la acogida y aceptación de la iglesia y de nosotros a los demás, reflexionemos sobre este pasaje en el que leemos a Jesús decir: “Ama al prójimo como a ti mismo”. ¿lo notaste? Ama al prójimo como a ti mismo. El amor al prójimo ha de partir del amor propio, sin embargo, muchas veces nos olvidamos de esa parte del mandamiento. Nos enfocamos tanto en amar a los demás, que nos olvidamos de nosotros mismos. Escuchaba de un joven que era muy dadivoso, voluntarioso y hacia muchas obras en su iglesia, sin embargo, cuando llegaba a la casa, se sentía vacío, deprimido y solamente le embargaba la tristeza. Cuando se comenzó a dar cuenta de que no se estaba brindando el tiempo y el cariño hacia sí mismo, comenzó a cambiar su actitud. Empezó a dedicarse más tiempo para hacer cosas que le gustaban, consentirse de vez en cuando con una salida consigo mismo al cine, a comer algo que le encantara y esto conllevo a que el amor hacia los demás se proyectara de forma más profunda y plena.

En la medida que te ames y aceptes, podrás amar y aceptar a los demás incondicionalmente como Jesús lo ha hecho y hace con nosotros.

Mi opinión sobre los deportes

Por:

Enoc Villarreal Morales.

Fisioterapia deportiva

No le podría llamar al deporte «Disciplina»; para mí es tomar una decisión diferente a los demás y ponerla en práctica. Muchos suelen decir soy deportista. Cuando hablas de deporte, es importante sustentarlo de forma teórica y visual. Por ejemplo, cuando alguien dice: «soy beisbolista», le preguntaría: ¿Dónde están los logros obtenidos? Tiene más credibilidad explicarlo y demostrarlo con hechos.


Desde pequeño siempre quise estar en el grupo de deportistas. Practiqué diferentes deportes como natación, lucha Greco Romana, karate, y por último, levantamiento de pesas. Este último me gustó mucho por los cambios que obtuve en mi cuerpo. Tonificarme, sentirme enérgico, ver cómo se notaba la diferencia ante los demás, sentir que si me preguntaban ¿Qué es deporte para ti? yo poder decir: deporte es la palabra mágica que puede transformar a cualquier ser humano a estar cerca de la perfección. Es la palabra que te hace cambiar tu mente negativa por una positiva y te hace sentir que en esta vida y con la ayuda de Dios todo es posible.

Deporte es ser sobresaliente en lo que elijas, más allá de decir que eres deportista. Eso lo dirá la gente a tu alrededor al ver tu físico, tu mentalidad y tu humildad, pues en tu interior sabes que estás en el grupo de los buenos.
Disciplina es una palabra que se generaliza en todos los aspectos.

Si me encuentro con mis amigos, nos destacamos por nuestro tema al conversar y elogiarnos por nuestros logros pasados presentes y futuros. Ahora, otra cosa que no puedes olvidar, es importante estar claro en la definición de cada término relacionado para saberlos explicar en un momento dado. Por ejemplo, hablar de deportes con una cerveza en la mano, definir lo que son los pulmones cuando tienes un cigarrillo en la boca.

Para mí es muy importante tener claro todos estos detalles; recuerden que la primera impresión es la que cuenta.

Les pongo un ejemplo: tengo a mi nieto que adoro, a él sin preguntárselo se sabe y se conoce como un excelente deportista.

¿Qué han hecho los deportes en mí? Obtuve seguridad en mí mismo, cambió mi mente de negativa, a una mente positiva; me demostré a mí mismo que con un cuerpo sano y una mente positiva y creativa todo es posible en esta vida.
No olviden que Dios nos dio el cuerpo que tenemos, así que por agradecimiento debemos cuidarlo y mantenerlo lo mejor posible.

Las pesas te ayudan mucho a cambiar tu imagen. Solo con verte, las personas notan la diferencia entre una persona activa y una sedentaria. Pero «ojo» así como te ayudan, te pueden llevar a tu propia destrucción. Uno puede volverse narcisista hasta el punto de llegar al uso de esteroides y otras sustancias, lo cual se vuelve una droga y te hace querer cada día más y más hasta que llegas a un punto donde no hay reversa.

Recuerden que no hay medicinas preventivas, el término prevenir no existe en el campo de la salud, lo único que sí existe es mantener un cuerpo y mente sana a través de un buen plan de ejercicios, no importa cual escojas, siempre y cuando lo puedas practicar como mínimo, tres veces a la semana.

Saludos cordiales y bendiciones.

Providencia y Películas

Percibo la Providencia Divina como el cuidado amoroso de Dios con cada uno de nosotros.

Hay algo que me llama la atención de la mayoría de las películas; y es que el ser humano, de alguna forma, tiene impresa en la conciencia, la mecánica de la Providencia. Por ejemplo, en mi vida he experimentado cómo Dios ha ido encarrilando los acontecimientos para acercarme más a Él y que todo resulte en un buen desenlace vital.

En las películas sucede lo mismo. El director elabora un guión en el cual hay un personaje principal, este enfrenta una problemática, a veces aparentemente imposible de resolver, y de pronto todo se alinea para que el personaje se salve o resuelva la adversidad que se presentó. Yo le llamaría a esto, el cuidado amoroso del director hacia el personaje, jaja.

Como vemos en las películas, que hay una trama dirigida y orientada por un director, nuestras vidas también están dirigidas y guiadas por el gran Director que es Dios. Sin embargo, cabe resaltar esta frase que decía San Carlo Acutis:

Dios ha escrito una historia única e irrepetible para cada uno de nosotros. Pero nos ha dado la libertad de escribir el final.

Dios es el Director de nuestras vidas, pero nos ha concedido la libertad para decidir qué camino seguir.

No sé tú, pero a mi me da una paz indescriptible saber que estoy en Manos de Dios; y desde mi percepción, la felicidad y la paz se alcanzan en la medida en que mi confianza en Él crezca. Te invito a ejercitar la confianza en Él, valdrá la pena.