Sí. Estoy convencido de que puede haber momentos en los que todo salga bien. En esto, considero que, un factor clave, es el enfoque que tengamos frente a cada acontecimiento de la vida.

Dicen algunos: «O miras el vaso medio lleno o medio vacío». Creo que siempre se puede ver un lado bueno ante los acontecimientos de la vida. A veces, es muy difícil o casi imposible sacar algo bueno de experiencias sumamente difíciles.
En lo que llevo de vida, he tenido etapas muy complicadas a nivel personal; y no ha sido sino después de muchos años, que he podido verle el lado positivo a todas aquellas vivencias adversas.
Hoy en día agradezco cada momento vivido y, aunque he tenido etapas de mucha tribulación, no cambiaría mi pasado por nada en el mundo. Porque son esas experiencias, junto con las otras vivencias hermosas que he vivido; las que me han hecho llegar a ser la persona que soy hoy.
Hoy vivo con paz, alegría, amor; y acepto todo lo que me toque vivir, sea agradable o sea difícil. Porque estoy convencido de esa Palabra bíblica: Todo lo permite Dios para el bien de los que lo aman (Romanos 8, 28).
¿Qué hacer cuando todo va bien? o más bien, cuando puedo confiar en que todo lo que sucede, es para mi bien. Pues, no me queda más que vivir agradecido cada día porque estoy convencido de que mi vida está en Manos de Dios.
Hay un dicho popular que dice: «A Dios orando y con el mazo dando». Esto para mí es clave en la vida. Hacer lo que me corresponde con un sentido claro de responsabilidad y a la vez, dejar los resultados de mi esfuerzo en Manos de Dios.
Teniendo presente lo anterior, confío plenamente en que, sea lo que sea que me toque vivir, si sucede es porque Dios lo permitió; y si lo permitió, no he de preocuparme.









