
Dr. Orlando: Hola Fernando, ¿Qué me puedes decir de la loca de la casa? ¿Cómo está?
Fernando: Hola doctor, bueno la loca de la casa ahí está, yendo y viniendo por las avenidas. A veces más rápido, otras veces un poco despacio y en algunas ocasiones al son de la música.
Dr. Orlando: Interesante, ¿cómo está tu relación con ella?
Fernando: Evito cualquier tipo de confrontación con ella, ya que puede ser muy dócil y a la vez una fiera. Por lo tanto, la dejo fluir a su propio ritmo, ya que en ocasiones anteriores tuve enfrentamientos con ella que terminaron muy mal para mí.
Dr. Orlando: ¿Qué percepción tienes de ella?
Fernando: Bueno doctor, mi percepción ha cambiado mucho en comparación con años anteriores. Antes le tenía terror y dejaba que ella gobernara mi vida, llevándome a tomar acciones que iban incluso en contra de mi dignidad y moral. Pero con el tiempo he aprendido a bailar con ella; la he comenzado a querer y dejarla ser cómo es. Considero que gran parte de mis guerras con ella eran producto de mi rechazo a su naturaleza. Pero, practicando el ejercicio de la aceptación y el amor propio, mi vida junto a ella se ha ido convirtiendo en un conjunto de vivencias memorables.
Dr. Orlando: Es decir que, ¿estás a gusto con tu relación actual con la loca de la casa?
Fernando: Sí doctor, estoy muy a gusto. Ahora los retos que se presentan no son basados en conflictos internos como lo eran antes. Sino que ahora en mi caminar junto a ella, voy conociendo sus etapas. Algunas veces está que no quiere caminar, va muy despacio y otras anda a la carrera, apresurada; pero independientemente de su estado, yo procuro acompañarla sin contradecirla, más bien, amándola. Si va despacio, yo ralentizo mis pasos, si acelera, yo troto. Si va al ritmo de la música, bailo con ella. En fin doctor, soy feliz con la loca de la casa, he aprendido a amarla y ella ha respondido a mi amor con un andar natural en la armonía de quien se sabe amado.

Dr. Orlando: ¿Se podría decir entonces, que ahora conoces a la loca de la casa?
Fernando: Tanto así no doctor, más bien creo que jamás llegaré a conocerla en su totalidad. No lo negaré que a veces, cuando entra en un estado de desánimo, tengo la tentación de dialogar profundamente con ella y entenderla, pero temo que con mi buena intención lo que termine haciendo sea confundirla más. Así que simplemente no me preocupo por conocerla más doctor; pues creo que no me corresponde eso. Yo me limito a dejarla ser quien es y caminar junto a ella; y así como ella tiene sus andanzas y yo la acompaño, yo tengo las mías y ella me guía. Se ha vuelto una relación amistosamente recíproca.
Dr. Orlando: Cuánto me alegra Fernando. Veo que has madurado mucho y estoy muy feliz por ti. Creo que mi labor contigo ha llegado a su culmen y ha sido un éxito. Mi último consejo para ti, es que sigas caminando con la mirada hacia el frente, no te despegues nunca de la loca de la casa, pues ella te necesita a ti y tu la necesitas a ella. Simplemente procura vivir el día presente y nada más. Si miras al pasado, que sea para aprender algo, si miras al futuro, que sea para visualizar un bonito sueño. Pero que tu mente, cuerpo y alma se mantengan siempre fijos en el presente. Ánimo mi querido Fernando, eres grande y serás aún mucho más grande en el mundo.


















