El Amor Propio

Cuando te das cuenta que alguien te admira inmensamente y considera un gran honor el poder sentarse a tomar un café contigo para sostener una agradable conversación. Cuando te hacen ver detalles agradables de tu personalidad.

Cuando esas dos realidades destruyen tus propios autoconceptos de sentirte poco importante y de no agradarte a ti mismo/a. Es bonito recibir cumplidos de las personas, pero mejor aún es poder reconocer las cosas buenas de uno mismo por cuenta propia; es decir, no depender de las opiniones ajenas a uno.

El amor sincero y puro de la amistad puede ablandar cualquier corazón y es una manera muy recomendable para poder descubrir aspectos de nuestra personalidad y carácter; un amigo te puede ayudar a ver con mayor claridad aquellas virtudes, fortalezas y debilidades que manifiestas.

Creo que el amor propio es un punto de partida clave para tener serenidad, estar bien consigo mismo y con el entorno. El que se valora y reconoce su dignidad, piensa bien sobre cada decisión que toma en la vida; cuida su vida, sus principios y ejerce auto respeto.

Todo lo bueno que pueda proyectar, me es primordial, proyectarlo hacia mí primero, para que a partir de allí, pueda proyectarse a los demás. Un trato amigable, compasivo, auténtico y positivo conmigo mismo, para que así mismo se manifieste a los que me rodean.

Dice Jesús: Amar al prójimo como a ti mismo.

Debes primero amarte a ti mismo, de allí nace el amor a los demás.

¿Paz o Tormento?

Si hay algo que yo considero invaluable, es la paz. Pienso que la paz auténtica trasciende los estados emocionales; yo podría estar triste, enojado, alegre, preocupado o con miedo; sin embargo, en medio de esas emociones, conservar la paz interior. Creo que la paz va más allá de la tranquilidad superficial.

Una de las claves que considero esenciales para tener serenidad es el desapego. No apegarme a nadie, ni a nada. Eso no quiere decir que seré indiferente; claro que disfruto de sanos placeres que me permite la vida y que disfruto de ratos agradables con amistades y con mi familia. Pero para mí es fundamental vivir plenamente todas esas experiencias con desprendimiento y sin dependencia emocional.

Si no ambiciono nada, no tengo de qué estresarme. Si veo la vida como un regalo con cada cosa que me traiga y sin esperar nada, más bien asumirla con sus pros y contras, creo que puedo conservar una serenidad en mi corazón.

He escuchado testimonios de personas que viven con grandes amarguras a causa de alguna decepción con algún amigo, un plan que no salió como se esperaba o simplemente al ver que no tiene la capacidad de controlar todo lo que sucede en su entorno.

Desprendimiento, desapego, aceptación y responsabilidad ante lo que corresponde hacer cada día, pienso que son claves para poder vivir sabiamente y con paz en medio de las circunstancias más difíciles y así también poder disfrutar plenamente de las experiencias más amenas.

Dentro de esta práctica de desprendimiento entra el amor, puesto que considero que el amor no ata, amar no es poseer, sino que es una práctica que fluye con el factor esencial que es la libertad y sin condicionamientos.

El cuerpo, Templo de Dios

He escrito en varias ocasiones artículos relacionados al crecimiento espiritual. Pero creo que el cuidado de la salud física también es un factor que implica amor propio.

Pienso que cuidar lo que como, hacer ejercicios, descansar lo suficiente, también son formas de amar a Dios, pues considero que mi cuerpo es un regalo con el que Él me ha bendecido.

Reconozco que muchas veces he sido descuidado con mi cuidado personal en el aspecto físico, desde los alimentos y raciones que como, hasta el hábito de una vida sedentaria; y comprendo que el cuidado de la salud es algo que requiere disciplina y es gradual en sus procesos.

Escuchaba de aquel nadador olímpico que ha ganado muchos campeonatos: Michael Phelps, a quien le preguntaban: ¿Cuál es la clave para lograr tantos triunfos como lo has hecho? A lo que él respondía: Nado todos los días del año y cuando no tengo ganas, nado aunque sea un poco.

Así que bueno, el amor propio conlleva, desde mi punto de vista, adquirir poco a poco la disciplina de los buenos hábitos para el bienestar físico. En la medida de las posibilidades de cada persona, porque no todos pueden correr treinta minutos al día. Pero el que no puede correr, de pronto puede caminar; y así se adaptan estos hábitos a las capacidades de cada uno.

YO OFREZCO MI DOLOR A JESÚS

En mi camino he experimentado momentos de dudas existenciales, vacíos, depresiones, ansiedades y momentos de suma desesperación ante circunstancias emocionales que se me han hecho imposibles de manejar y resolver solo. Han sido momentos en los que no he sabido acudir a la ayuda necesaria y prácticamente me he ahogado en la soledad.

En momentos como esos, buscaba espacios de soledad en mi trabajo, en los que me arrodillaba y le decía al Señor, Tú no me defraudas nunca, y sé que ahora no lo harás. No crean que esto me quitaba la angustia, pero era el único escape que encontraba ante aquellos momentos que más bien, me provocaban dejar de existir.

En la vida he aprendido a tomar en cuenta la ayuda profesional y también de alguna que otra persona de suma confianza que sé que me puede ayudar orientándome sobre las decisiones importantes de mi vida. He aprendido con los duros golpes, que solo no puedo manejar las adversidades que la vida me presenta. Necesito tener con quien hablar mis situaciones y quien verdaderamente me escuche desinteresadamente y se preocupe por darme una mano. El tema es que no es fácil encontrar a esa persona que se vuelve tu vitamina diaria. Sin embargo, tuve la dicha de encontrarla y la ayuda que me brinda ha sido algo trascendental para mí.

Veo la Mano de Dios en esa persona que apareció en mi vida, la cual está siempre allí para escucharme y quererme como a su hijo. También he adoptado la costumbre de acudir a un buen psicólogo cuando requiero de su ayuda en la resolución de cuestionamientos importantes en mi caminar.

Para mí, estos acontecimientos a mi favor, fueron producto de la paciencia, creo que tarde o temprano llega esa mano amiga que te puede sacar de aquel profundo pozo oscuro. Tengo la convicción de que esa paciencia que conllevó muchos años de espera, pudo mantenerse firme gracias a esa oración diaria que me daba fuerza para seguir caminando: Señor, tú nunca defraudas y sé que no lo harás ahora.

Lírica de Evangelización

Estaba con deseos de componer algo para alabar a Jesús, pero pensaba que con la metodología común, debo buscar un ritmo sin derechos de autor; y luego debo encontrarle un ritmo de canto, lo cuál me cuesta. Pero se me ocurrió algo, para rapear no necesito generar ritmo así como cualquier otra canción, el rap es más que nada como si estuviera hablando, pero eso sí, hay que armar un buen repertorio de lírica ya que requiere de más palabras por la velocidad que conlleva. Así que se me ocurrió hacerle un rap a Cristo.

Me gusta componer lírica para alabar a Dios, pues me produce mucha satisfacción usar mis talentos para Él. Dijo Jesús que no vino para ser servido, sino para servir. Procuro seguir ese mismo camino a través de todo lo que hago.

Abrazar la Cruz

Estoy seguro que a todos nos encanta pasarla bien, tener momentos placenteros y gratificantes y en fin, ser felices. Cuando comencé a buscar a Dios, lo hice porque quería dejar de sufrir, ya no quería sentirme solo, es decir que lo buscaba para que me diera paz; y es que es natural que el ser humano no quiera sufrir.

Jesús mismo ha pasado por un camino que a la vez de placentero y ameno, ha tenido trayectos de amargura y dolor extremo. Por ejemplo, lo vemos en las Bodas de Caná, celebrando, seguramente pasándosela muy bien, multiplicando el vino que es signo de alegría y festividad; lo vemos también compartiendo la comida con amigos. Se la pasaba tan bien que le llamaban borracho, glotón y amigo de pecadores. Sin embargo, él vivía en la rectitud de su conciencia y la Voluntad del Padre, sin extremismos. Pero también lo vemos sufriendo cuando muere su amigo Lázaro, cuando ve que por más que intenta reunir al Pueblo de Israel como la gallina con sus pollitos, sus palabras parecen ser en vano y sobre todo, en el calvario pasa por la Pasión y en su crucifixión.

Jesús supo abrazar su cruz y no crean que él estaba feliz al saber que le tocaba llevar esa cruz. La noche en el Huerto de Getsemaní fue la más difícil, porque tuvo una lucha con el Padre, al querer lo opuesto a lo que su Papá Dios había predestinado para Él.. Abrazar la cruz es aceptar vivir experiencias de dolor, de prueba y sufrimiento. Pienso que no es malo pasar momentos difíciles en la vida, aunque a veces no quisiera rehuir al dolor, la angustia, deseando estar siempre bien, cómodos y placenteramente.

Pero es importante saber que en el caso de Jesús, él ha vivido emocionalmente a lo largo de su vida, todas las emociones que nosotros podríamos pasar, desde las más agradables, hasta las más difíciles. Por eso considero que Jesús es el maestro de las emociones.

Lo más importante

A veces en momentos de ansiedad he sentido ganas de tener un gran protagonismo en el mundo, ser importante, prestigioso y ganar mucho dinero. Después cuando la ansiedad bajaba y venía la calma, en un momento de oración llegué a la conclusión de que para mí, lo primordial es vivir para agradar a Dios. Considero que no me es muy beneficioso ganar todo el dinero del mundo y ser exitoso en la vida, si Dios no es el centro de mi vida.

Mi gran reto en la vida es confiar plenamente en Dios. Aunque a veces parezca que todo está en contra de mí, me repito esta frase: El Señor nunca defrauda. Me hace pensar en Jesús cuando pasaba por sus momentos más difíciles. En el Getsemaní le dice al Padre prácticamente que Él no quería pasar por lo que se avecinaba, es decir la Pasión y muerte en la cruz. Pero viendo en eso la Voluntad del Padre y aunque no era su deseo, le dijo: Padre, que no se haga como yo quiero, sino que se haga tu Voluntad.

Ante todo, trato de depositar mi confianza en Dios y ocupar mi mente en cumplir diariamente mis responsabilidades de la mejor manera. Considero importante vivir en la verdad y la justicia, pero sobre todo en la Misericordia y el amor. Cuando no comprendo o no quiero algo en mi vida, simplemente digo: Señor no lo entiendo, no lo quiero, pero que se haga tu Voluntad.

Salvación gratuita

En un mundo donde se suele esperar siempre algo a cambio por buenas acciones e incluso se ve como algo fuera de lo común que alguien haga algo a nuestro favor simplemente porque así lo quiso, puede ser un poco difícil de asimilar que Dios nos de su salvación gratuitamente.

Pensar que Dios nos obligara a buscarlo y a amarlo sería totalmente contradictorio con su propuesta plasmada en las Sagradas Escrituras. De por sí, pienso que el amor, para que sea auténtico, debe ser una decisión libre. He ahí la importancia de que la decisión de seguir al Señor sea en medio de la libertad y sin condicionamientos. Me gusta que podamos contar con la Sagradas Escrituras que contienen todo el manual de una vida acorde a la Voluntad de Dios. Y todo se resume en el amor a Dios sobre todas las cosas y el amor al prójimo como a sí mismo.

Me gusta que a Dios nadie le gana en generosidad y quiere que hagamos el bien y actuemos siempre acorde al bien común y el bien propio, pero aún cuando estamos en el pecado, nos dice: «no he venido por los justos, sino por los pecadores.» Creo que la clave no está en ser perfecto, pero sí en tener un corazón inclinado a agradarle, enmendar los errores y ofensas que hagamos a otros. Es decir, no ser perfecto, pero luchar por alcanzarla.

Me hace mucho eco esto de la Gratuidad del amor de Dios; que Jesús no nos salva por nuestros propios méritos, sino que simplemente decidió darnos acceso a la Redención. Lo más importante es aprender a vivir como Él, dando también un amor gratuito e incondicional al prójimo.

¿Que esperas para ser feliz?

He escuchado entrevistas de artistas famosos como Farruko y Anuel, donde dicen que a pesar de tener aparentemente todo, se sienten vacíos y solos. Anuel comentaba que a veces quisiera volver a aquellos tiempos cuando no tenía dinero y vivía en su barrio donde cualquier pequeñez le satisfacía.

Farruko, durante el tiempo de pandemia le tocó quedarse en la casa de su mamá donde el vivió durante su juventud. Decía que ahora que estaba en ese pequeño cuarto donde habitó durante muchos años de su vida, no podía gozar de su mansión ni de sus carros último modelo. Comentaba que allí se había dado cuenta de lo que verdaderamente valía en la vida.

Son impresionantes estos testimonios porque muchas veces pensamos que tener mucha fama y dinero son las claves para ser felices. Pero hay personas que han alcanzado esos logros y aún así, la abundancia en lo material no les llena el vacío del corazón. 

Entonces, ¿Qué puede llenar ese vacío? De manera personal, pienso que la clave está en la proyección hacia los demás sirviendo. El tema es que se tiende a creer que el asunto es al revés, que en la medida que me satisfago en todos los sentidos y placeres posibles, seré pleno.

Me gusta la enseñanza de Jesús, porque se centra en amar sin medida y con acciones concretas, buscar el bien común y siempre tener presente a los que me rodean. Para mí, ser solidario llena más que cualquier placer que pueda reservar para mí. Claro, no quita que es importante también darme mis gustos con cosas que me agraden. Considero que lo material también es bueno y necesario, pero no lo es todo. Considero que la clave es en dónde pongo mi corazón, qué es lo más importante para mí.

Nos dicen por ahí: «Quien no vive para servir no sirve para vivir.» Santa Teresa de Calcuta.

A la manera de Dios

Muchas veces en la vida he tenido situaciones difíciles que enfrentar, circunstancias que inevitablemente suceden y que se salen del alcance de mis manos. Como puede pasar con cualquier persona, yo he renegado de esa realidad que me toca vivir intentando forzar las cosas para que sean diferentes. Sin embargo, hay circunstancias de la vida que a veces no queda más que aceptarlas. Yo en momentos como esos digo: Buenos Señor, no entiendo esto que estoy pasando y no lo deseo, pero si es tu Voluntad, que así sea.

En mi caso particular, procuro tener una actitud de abandono en la Providencia de Dios. Me resuena esta frase bíblica: TODO LO PERMITE PARA EL BIEN DE LOS QUE LO AMAN (Romanos 8, 28). Es difícil confiar cuando se avecina la enfermedad, los problemas financieros, la escasez material, las preocupaciones y miedos. A veces, aceptar las situaciones que se enfrentan es la solución para tener paz mental y espiritual. Qué magnífico sería poder controlar todo lo que acontece en nuestras vidas y entorno; pero la historia es otra y buscando la buena salud integral como personas, puede ser de gran ayuda la aceptación y confianza en medio de la tribulación.