
Decía el Papa Francisco: «Con el diablo no se dialoga; se le aleja, se le mantiene a distancia». Y es que evidentemente, cuando se intercambian palabras con él, uno termina enredado. Inevitablemente se tienen todas las de perder.
Hay un dicho muy popular que dice: «el que juega con fuego se quema». Qué importante es buscar la Sabiduría de Dios, la guía del Espíritu y ser, como dice Jesús: «Mansos como corderos, pero astutos como serpientes». Tener claridad de los valores de Cristo para vivir acorde a ellos.
La vida es magníficamente bella y tiene tantas cosas por las que yo puedo agradecer. Sé que Dios busca darme ante todo la paz y la verdadera felicidad. Todo lo que me aleje de Él, me va a quitar esos regalos que Él quiere para mí.
Mi deseo es siempre optar por lo que me acerque a Él para conservar la paz en la conciencia y poder irradiar la alegría auténtica en su amor.









