La Paradoja de Perder para Ganar

La paradoja de mi vida ha sido esta: «Caer en la derrota para alcanzar la gran victoria en la búsqueda de mí mismo».

Yo me considero alguien muy aventurero en la vida. Voy lanzándome con una mezcla de raciocinio, emoción e impulsividad a experimentar todo lo que creo que valga la pena hacer, que me guste y que me convenga.

A lo largo de mi vida he tomado decisiones que en su momento pensé que eran las correctas, creí en ellas y mantuve mi determinación hasta el día en que descubrí que ese no era el camino para mi realización personal.

Por ahí me decían: «Tienes la gran determinación con la que te propones algo y luchas hasta que lo logras».

No me arrepiento de los errores que he cometido con decisiones tomadas porque cada uno de esos pasos por los que llegué a extraviarme en mi vida y sentirme totalmente perdido, contribuyeron a que fuera descubriendo cuáles son las rutas que no he de seguir y cuál es la que me da paz y plenitud.

Vivo cada día confiando en que no soy yo quién dirige mi vida, sino Dios que me lleva en sus Manos. Tengo la convicción de que Él deja que a veces me desvíe, tropiece y caiga porque algunas personas como yo, necesitamos en ocasiones de los golpes para aprender.

De lo que estoy seguro es que soy responsable de mi vida. No me considero el dueño de mi existencia, pues ese paquete se lo dejo a Dios, pero sí sé que Él me da la responsabilidad de administrar mi vida y que cada paso que dé a lo largo de mi existencia irá precedido por mi libre voluntad de darlo. Procuro caminar sin miedo a equivocarme porque sé que aunque acierte o desacierte, aprenderé de lo vivido y cada experiencia me ayudará a encontrar poco a poco el ritmo de mi música.

¿La Maldición de la Obsidiana?

A los pies del Volcán Crantord, caminaba a paso lento, con mi cabeza atraída como con un imán hacia el suelo, por lo que no levantaba mirada. La turbación mental no me permitía mirar hacia adelante, pero ¿quién sabe?, tal vez era la oportunidad perfecta para encontrar algo valioso en el camino.

Lo valioso no se hizo esperar. Divisé a un conejo de pelaje oscuro y poco dorado que se camuflaba entre unas pequeñas ramas del mismo color. Me acerqué y se escapó, pero justo en aquel sitio vi una hermosa Obsidiana negra, por lo que me detuve y me agaché a observarla detenidamente hasta que decidí tomarla y guardarla en mi bolsillo. En ese momento, decidí regresar a casa.

Llegué a mi casa, me quité la ropa sucia, me di un buen baño sin prisas, con calma y dejando que el agua llegara a todas las partes de mi cuerpo para quedar completamente limpio y fresco. Terminé, me sequé y me puse una ropa de estar en casa. Tomé la roca ígnea que había recogido en el camino y me la lleve a la terraza; me senté en la mecedora a contemplar la bella naturaleza que se exhibía frente a mi hogar. Adelante mío se divisaba una extensa llanura de grama japonesa fresca y verde, esta llanura se terminaba a unos cinco kilómetros a lo lejos por un bosque que comenzaba a partir de allí en adelante, más allá del bosque se veía por encima unas montañas hermosas, tres para ser específico; la primera de la izquierda era la más alta y las otras eran más pequeñas escalonadamente.

Encontrándome ante aquel hermoso panorama, justo se estaba poniendo el sol en el horizonte. Pensé en tomar una foto, pero al instante preferí quedarme allí y grabarlo solo en mi memoria, así sería mejor. Me quedé observando esa maravilla de la naturaleza hasta que se ocultó el sol.

Saqué la obsidiana de mi bolsillo y comencé a contemplarla, la tenía sobre la palma de mi mano derecha. Recuerdo que pasaron unos quince minutos más o menos mientras yo observaba aquel vidrio volcánico. De pronto, aquella roca se fue derritiendo hasta quedar en estado líquido sobre mi mano. Aquella obsidiana negra ahora era una sustancia acuosa, sin embargo, aunque volteara mi mano, no se regaba, sino que permanecía adherida a mí.

Fue entonces cuando vi, cómo el líquido era absorbido por mi piel, sentí en ese momento que comenzaba a recorrer por las venas de mi cuerpo causando en mí un profundo escalofrío; se me erizo la piel y quedé extasiado por un largo tiempo. Al despertar estaba tirado en el suelo de mi terraza, estaba totalmente desorientado con aquello que acababa de suceder. Comencé a pensar que algo malo me iba a pasar, comencé a turbarme pensando en cosas supersticiosas y fuera de la realidad, como algún tipo de maldición o cosa similar que ahora tenía.

Cuando me levanté, no sentía absolutamente nada extraño en mí. Comencé a pensar que tal vez lo había soñado. Me quedé un rato allí viéndome detenidamente a ver si notaba algo extraño, pero estaba todo en orden. Luego me fui a acostar y me dormí profundamente hasta la mañana siguiente.

Los próximos días transcurrían con aparente normalidad. En la noches al dormir, soñaba que estaba sentado frente a mí mismo y me veía sentado también, con los ojos cerrados y la boca abierta. De pronto era absorbido por el otro yo y me adentraba a través de su boca al interior de su cuerpo.

Después me encontraba de pie en un suelo negro giratorio que tenía diseños de las estrellas, alrededor había planicie y todo era negro, pero iluminado por un cielo estrellado. Todas las noches era el mismo sueño.

Una de aquellas veces que me encontraba en aquel sueño, había tomado conciencia durante ese espacio y estando en el mismo escenario de todas las noches, me senté y cerré los ojos. Comencé a respirar y a sentirme muy sereno. De pronto las estrellas tomaban forma de personas conviviendo, familias cenando juntas, enfermeras atendiendo a los enfermos, grupos de personas llevando alimentos a personas necesitadas, entre otros.

En ese momento comencé a sentir un intenso calor en mi pecho y sentía que parte de mi cuerpo se desprendía de mí, me exalté y desperté agitadamente. Cuando abrí los ojos sentí la cama empapada de sudor y yo tenía una temperatura corporal altísima, vi arriba mío suspendido en el aire una especie de masa acuosa negra cubierta con pequeños trozos de diamante muy brillante. Me quedé pasmado sin quitar la mirada de aquello que estaba presenciando.

Aquella sustancia se acercó a mi rostro y pude ver en ella mi reflejo, observé mi vida desde mi niñez hasta la actualidad. Podía observar aquellos momentos en los que compartía con mis padres, jugaba con mis hermanos, estudiaba, aprendía a hacer los oficios del hogar para apoyar a mi familia, cuando conseguí mi primer empleo e invité a comer a mis padres y hermanos con el primer salario. Vi una serie innumerable de obras buenas que había hecho; vi aquellos momentos de oración a Dios y a la Virgen, mi activa participación en la parroquia.

Después de ver todo esto, vi aquellos momentos en los que fui indiferente con un amigo que me necesitaba, vi momentos en los que me sentí lleno de orgullo y veía a los demás como inferiores, también contemplé como en ocasiones le contestaba mal a mi madre o a mi padre ya mayores. También observé momentos en los que me peleaba con Dios porque decía que no escuchaba mis oraciones.

Después de ver todas las cosas bonitas y aquellas vergonzosas, me vi en un ataúd, estaba muy bien vestido, había fallecido y mis padres ancianos, hermanos y otros seres queridos me contemplaban, estaban muy tristes.

En ese momento vino este pensamiento a la mente: Cuando mueres, ¿qué te llevas contigo? Nada. ¿Qué permanece en el mundo cuando partes de él? Queda el amor que diste. Eso será recordado y permanecerá en el corazón de aquellos con los que conviviste.

Fue en ese momento en el que pensé que todo eso que experimentaba era producto de aquella Obsidiana Negra, la cual al fin y al cabo no era sino una bendición para abrir mis ojos y descubrir el sentido de mi vida. Allí entendí la clave de todo. Para ser feliz, debía poner en el centro de mi vida el amor y como Dios es amor, habría que dejarlo gobernar mi existencia y reflejarlo a través de mi forma de ser.

De pronto desperté nuevamente, pero no me encontraba en aquella cabaña. Sino que estaba en mi apartamento en la ciudad. Había soñado todo el tema de aquella experiencia junto al volcán y en aquella casa de campo. También había tenido un sueño dentro de otro sueño.

Al final no entendí bien el sentido de varias cosas, pero sí me quedó claro que el fundamento de mi vida ha de ser amar a Dios y a mi prójimo. Que allí está la realización personal y la plenitud de vivir. Comprendí que amor y perdón redimen.

En espera Refuerzos

Sábado, 10:46 p.m.

Somos el Team Alpha, estamos refugiados en una trinchera a unos cinco kilómetros de la base enemiga. Uno de nuestro equipo, hizo una inspección a los alrededores y percibió que nuestros contrincantes hacen rondas por los alrededores de su base en tanques y camionetas con ametralladoras incorporadas; algunos se han aproximado hasta a un kilómetro de nuestra trinchera; por dicha no nos han descubierto.

El gran problema es que nos hemos quedado sin municiones y estamos a la espera de la llegada de los refuerzos y los armamentos para reabastecernos. Dicen que dentro de seis días va a estar llegando nuestra ayuda. Me parecerá eterno ese tiempo. Mientras tanto no tenemos opciones a donde ir, puesto que para las otras direcciones también se avistan a lo lejos, tropas de los oponentes.

Contamos con comida para cinco días si es bien administrada entre todos. Estamos aquí: Bradley, Cooper, Edison, Robert y mi persona, Charles.

Bradley está con una crisis nerviosa, le han entrado ataques de pánico y constantemente repite que todos vamos a morir. Le hemos suministrado algunas píldoras para calmar los nervios.

Cooper está algo irritado porque, según él, Robert es el culpable de que estemos aquí, puesto que fue quien tuvo la idea de venir en esta dirección sin prever que íbamos a quedar en un camino sin salida, rodeados por el enemigo.

Edison está más tranquilo, simplemente esperando con la mayor serenidad posible, a que llegue la ayuda; me dice que está confiado en que los refuerzos llegarán en el momento oportuno.

Robert dice que Cooper está en lo correcto, que hace bien en decir que él es culpable y asume la consecuencia de su decisión. A veces le da por llorar, pero no lo demuestra a ninguno de nosotros. Sin embargo, yo sí lo he notado.

Yo estoy concentrado en mantener el equilibrio emocional entre todo el equipo, estoy pendiente de cada uno y les ayudo a no perder los estribos. Me estoy encargando también de administrar los alimentos para que alcancen por lo menos una semana más y le suministro los primeros auxilios a algunos de ellos por heridas que han recibido a causa de esta última batalla que tuvimos.

Domingo, 7:07 a.m.

No he podido dormir en toda la noche. Me he turnado con Edison a lo largo de toda la noche para permanecer en vela intercaladamente ya que somos los únicos que aparentemente estamos equilibrados emocionalmente. Aún así, en los turnos que me tocaba dormir no logré conciliar el sueño. Comienzo a alucinar, a ver cosas que no son reales: a veces veo una manada de lobos que vienen a mi alrededor y quedan junto a mí; en otras ocasiones veo una lluvia de mariposas fluorescentes que vuelan sobre mí; y en otros momentos veo un inmenso número de aves que revolotean sobre esta trinchera. Creo que estoy perdiendo los estribos y eso me preocupa.

Estamos en el primero de los seis días de espera por los refuerzos y mi mente me está traicionando. Edison me dice que descanse, que no me preocupe, porque él se encargará de vigilarnos a todos y procurar que estemos bien. Quiero seguir apoyándolo y dando soporte a mis otros compañeros que se han quebrantado emocionalmente.

Le haré caso a Edison, voy a recostarme y tratar de dormir para recuperar fuerzas y mi cordura; pues creo que el cansancio extremo me está haciendo esta mala jugada mental.

Lunes, 4:06 p.m.

El día de ayer pude descansar y recuperar las fuerzas y la calma. Pudimos comer dos comidas (en la mañana y en la tarde noche), administrando bien las raciones y hoy también. En general, el equipo parece estar en mejor estado y mayor armonía. Anoche todos pudimos descansar bien, a pesar de los turnos de vigilia.

Creo que fue muy provechoso que la noche de ayer nos sentáramos a conversar para arreglar nuestras diferencias y calmar también las angustias. Hicimos algo así como una terapia grupal en la cuál cada uno pudo desahogarse y manifestar sus miedos e incomodidades. He descubierto que el perdón y la reconciliación son factores claves si queremos estar en paz. Además, pienso que es importante que cada uno se sienta apoyado y acompañado por el resto del equipo.

Martes, 11:05 p.m.

Esta noche hace un frío horroroso. Al parecer la temperatura está a cuatro grados centígrados. Estamos tratando de estar lo más unidos posibles para brindarnos calor corporal, pero aún así, el frío me llega hasta los huesos.

Ocasionalmente se escucha alguno que otro convoy enemigo a un par de kilómetros de distancia, por lo que procuramos quedarnos lo más quietos posible y no hacer ruido, no vaya a ser que nos descubran y nos tomen de rehenes o pero aún, que nos maten.

Edison pescó un resfriado, por lo que le dimos un medicamento de nuestro kit médico y lo tenemos resguardado en la esquina dónde se puede encontrar más calidez. Espero podamos descansar.

Miércoles, 6:23 a.m.

A Bradley le dio otra crisis nerviosa, ha tenido un ataque de ansiedad que nos ha despertado a todos a las 4 de la mañana; tuvimos que taparle la boca constantemente porque empezaba a gritar: ¡Auxilio! Ahora mismo ha dejado de vociferar pero sigue inquieto y no para de temblar y sudar en exceso. Estamos dándole pastillas para calmar los nervios.

Miércoles, 12:45 p.m.

Acabamos de almorzar, estamos comiendo raciones muy moderadas para que nos rinda la comida. Cooper y Robert han estado conversando mucho; por coincidencia he escuchado algo de sus conversaciones y comentan sobre sus vidas, familias y todo lo que harán cuando regresen a casa, como besar, cada uno a su esposa y salir con ella y sus hijos a hacer largos y amenos viajes. Creo que después de que se reconciliaron, se han hecho los mejores amigos.

Miércoles, 10:00 p.m.

Edison se encuentra mejor, se ha recuperado del resfriado que tenía. Me he puesto a conversar larga y extendidamente con él sobre temas existenciales como la existencia de Dios, el bien y el mal en el mundo y el sentido de nuestras vidas. Edison es católico, sin embargo, yo no creo en Dios, pero no niego la existencia de algo muy superior a nosotros (sea una energía, un ser, etc.) que de alguna manera hace que cada cosa ocupe su lugar.

Edison me hablaba con respecto a su fe, la creencia en aquel hombre llamado Jesús que según me comenta, dio su vida para salvarnos y otras cosas como el mensaje principal de él, que se centra en el amor. Me parece muy interesante lo que me plantea Edison con respecto a su religión. Al final, poniéndome a analizar sus argumentos y planteamientos, entiendo que seguir a ese tal Jesús y poner en práctica sus mandatos, es prácticamente vivir en lo correcto moralmente, con los valores y principios humanos bien arraigados en la forma de vivir. La verdad es que me agrada aquello que me enseña sobre su fe católica, creo que es una forma agradable de vivir. Quien sabe si tal vez me bautizo algún día. Lo tomaré en cuenta cuando salgamos de esta.

Edison me decía que en este caso de extremo peligro de muerte, él podría bautizarme porque la Iglesia Católica lo permite en situaciones así, a los católicos.

Jueves, 3:34 p.m.

Espero que mañana lleguen los refuerzos. Este ha sido el mayor reto de mi vida, porque aquí se trata de sobrevivir, pero también de mantener la cordura y la calma en medio de la tensión de la espera.

La vida no es fácil, pero se puede vivir. Pensando y pensando, me percaté de que la vida cotidiana es parecida a esto que estamos viviendo; es como un campo de batalla también, pero la guerra que vivimos en la sociedad, principalmente es interna, emocional. Creo que todos tenemos batallas dentro de nosotros y tratamos de sobrevivir y sobrellevar aquel cúmulo de emociones, ideas, heridas y estados mentales.

En esta circunstancia, se viven las problemáticas de una forma mucho más intensa, pero no es totalmente ajena a lo que vive el resto del mundo en su día a día. Espero que podamos salir vivos de esta lucha, para volver a casa y enfrentar con entusiasmo las circunstancias que la vida me presente.

Jueves, 7:00 p.m.

Durante la tarde, todos nos pusimos a escuchar a Edison, que nos hablaba de su fe. Ninguno de nosotros somos bautizados, pero estamos encantados con lo que nos enseña nuestro amigo católico; la importancia de vivir bajo lo que dicta la conciencia y también la necesidad de nutrir nuestras vidas con la práctica de valores humanos procurando el bien de los demás. La clave, según nos dice, está en amar con acciones concretas; preocuparnos sinceramente por las necesidades de las personas, comenzando por nuestra propia familia. Hace un rato le expresé a Edison mi agradecimiento por tomarse el tiempo de hablarnos esas maravillosas enseñanzas de humanidad y conciencia moral. Pero lo que más le agradezco es que nos hace ver que hay un Dios que está siempre pendiente de nosotros, que nos ama y que respeta nuestra libertad, que nosotros trazamos el camino de nuestras vidas, sin embargo, Él nos espera para que libremente optemos por Él.

Viernes, 12:26 a.m.

No hemos dejado de conversar entre todos, hemos tenido momentos de mucha profundización sobre situaciones en la vida de cada uno; hemos llorado, nos hemos abrazado, consolado e incluso perdonado a nosotros mismos. Me he dado cuenta que tenía muchas heridas a causa de rencores hacia mí mismo.

Hemos estado escuchando bombardeos a lo lejos y no sabemos si sobreviviremos, así que aceptamos ser bautizados por Edison. Él tomó un poco de agua de una cantimplora y nos bautizó con las palabras que requiere el rito, según él me comentaba: Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Nos dijo que si salimos de esta, tenemos que terminar el rito con un sacerdote. Nos hablaba de un óleo que también nos debe poner el cura.

Reporte:

Sábado, 4:00 p.m.

Aquí, Edward Ford del Team Bravo, hemos llegado con los refuerzos, naves aéreas, tanques, y un gran ejército de militares. Pudimos arrasar con los enemigos de los alrededores y hemos ganado la batalla. Sería un motivo para celebrar, pero no del todo, puesto que tenemos una noticia lamentable.

Ayer a las 7:00 p.m. llegamos a la trinchera en la que nos mostraba el satélite, que se encontraba el Team Alpha. Parece ser que los enemigos se nos adelantaron. Encontramos a los soldados: Bradley Johnson, Cooper Harrison, Edison Coleman, Robert Ramses y Charles Bryan, quienes tenían señales de muchos disparos en sus cuerpos. Todo parece indicar que fueron acribillados con ametralladoras. Lamentamos no haber podido llegar a tiempo para rescatarlos. Hemos recogido sus cuerpos y los llevamos a Estados Unidos para darles una sepultura honrosa.

Encontramos lo que parece ser un diario con el nombre del soldado Charles Bryan, lo guardaremos junto a otras pertenencias de cada uno para llevarlos a sus familiares.

Sentimos profundamente no haber podido llegar a tiempo. Con mucho dolor oramos por ellos para que encuentren el descanso eterno.

Querido San José

Querido San José,

Primero que todo, quiero agradecerte por el favor recibido a través de tu intercesión. Eres un gran modelo a seguir y ejemplo maravilloso de humildad y prudencia. Siento una gran admiración por ti y espero poder alcanzar tus virtudes con mi vida y testimonio.

San José, fuiste un hombre de pocas palabras, pero con un fuerte espíritu laborioso y dedicado por tiempo completo al cuidado y bienestar de tu Esposa, la Virgen María y tu Hijo, Jesucristo nuestro Salvador.

Por mucho tiempo estuve en busca de trabajo, sin lograr éxito alguno en mi búsqueda. Recuerdo que por recomendación de una pareja de amigos, te recé un triduo y otras oraciones espontáneas. Yo, algo incrédulo, con el pasar de las semanas abandoné toda esperanza en aquellas oraciones que te había hecho, pero un día me llama un amigo para hacerme una entrevista de trabajo; recuerdo que fue un sábado.

Ese mismo día de la entrevista, mi amigo me contrató. Aquella noche, le conté a mi mamá la gran noticia y ella, que sabía de mis rezos a ti, me dice: Enoc, ¿sabes qué día es hoy? Y ella misma responde: Hoy es 19 de marzo, día de San José.

Al principio, me sentí avergonzado porque había soltado toda esperanza, sin embargo, San José, me demostraste que pedir tu intercesión no fue en vano. Gracias por escuchar mis súplicas y acudir a nuestro Señor Jesús para alcanzarme ese favor.

Hoy en día ya son dos años de haber comenzado en este trabajo y no me queda más que agradecer por esta maravillosa experiencia laboral que llevo recorrida y todo lo que vendrá, con el favor de Dios y a través de tu providente intercesión.

¡Gracias San José!

Medidor de la Risa

Miércoles 25 de junio del 2033

Querido Diario,

Ya son 54 años trabajando en el Circo de las Estrellas Estrelladas como el gran e inigualable Payaso Crónico. A lo largo de mi carrera, he utilizado el medidor de la risa que me regaló mi abuela Pin Pan desde que era chiquito.

Recuerdo que ella me decía: «Mi querido payasito crónico, siempre que estés en tus actos, enciende el medidor de la risa, para saber qué tanto éxito has tenido en tu obra de buen humor. Es importante que logres siempre un puntaje alto en el medidor; o si no, caerás en el fracaso«.

Estas palabras de mi abuela Pin Pan se me quedaron muy grabadas; y en los últimos cinco años no he logrado subir ni siquiera un cuarto del apuntador en el medidor de la risa. ¿Será que estoy destinado al fracaso? ¿Será que este es mi fin como el gran e inigualable Payaso Crónico? Pero, ¿qué será de mi vida? si eso es lo único que sé hacer, de eso es lo que vivo; de hacer reír a la gente.

Atte.,

Payaso Crónico

Un día, Serena Paz, la esposa de Payaso Crónico se encontraba limpiando la habitación; cuando de pronto, vio por casualidad el diario de su cónyuge sobre su mesita de noche, abierto en la página de su último escrito y le dió un vistazo al texto. Horas después, a la hora de cenar, se sientan ambos en el comedor a deleitarse con la deliciosa pasta que ella, la ama de la casa había hecho para su amado y ella.

Serena Paz le preguntó: ¿Qué tal fue tu día en el circo mi amado Payasito?

El frustrado Payaso respondió de modo muy seco: Bien.

Serena se sospechaba cómo estaba esa cabecita de su querido compañero de camino, fruto de lo que observó en su escrito y le dijo:

Mi amado y querido esposo, siempre te he apoyado en la construcción de tus sueños y anhelos más profundos; y seguiré apoyándote hasta el último de mis días. Primero, quiero hacerte saber que, sea cual sea el resultado de tu esfuerzo por alcanzar las risas de tu público, tienes mi sonrisa ganada incondicionalmente. Para mí tu simple presencia es el mayor motivo de alegría y felicidad. Tu abuela Pin Pan te dejó un gran legado y enorme responsabilidad con ese Medidor de la Risa. Sin embargo, tú no te reduces a lo que ese aparato indique.

Te quiero regalar un nuevo medidor para que, a partir de ahora y si así lo quieres, lo utilices para medir tus resultados. Este es el Medidor del Amor. Con este medidor, podrás ver el nivel de profundidad que alcanzas en los corazones de quienes te observen. La risa por sí sola, es algo un poco superficial. Pero la sonrisa que nace del corazón que percibe amor en las acciones del prójimo, es algo que estremece el alma y llena de vitalidad a las personas.

Payaso Crónico lloraba mientras escuchaba a su preciosa Serena; y después de tomar aliento le dijo:

Mi bella y amada esposa, gracias por tus palabras y por darle un sentido más profundo a mi existencia y mi profesión. Si tengo tu sonrisa ganada, lo tengo todo. Realmente estaba muy frustrado porque el Medidor de la Risa ya no da los resultados que alcanzaba hace más de cinco años.

Este nuevo medidor que me has dado, me hace ver que la vida no se trata solo de hacer reír a las personas porque sí; sino que estoy llamado a amar a través de lo que hago. Y que cada acción que realice en mi profesión tenga la dosis de amor que pueda cautivar a las personas y ayudarles a ser mejores a través de las obras y palabras que les manifieste. Me has dado esperanza mi linda Serena Paz.

A partir del día siguiente, Payaso Crónico fue a trabajar, se llevó el Medidor del Amor y por recomendación de su princesa, se llevó también el Medidor de la Risa. Ella le pidió que al comenzar a trabajar encendiera ambos aparatos.

Cuando finalizó su jornada laboral, nuestro querido humorista revisó los medidores y vió que el Medidor de la Risa, seguía marcando bajo. Sin embargo, el Medidor del Amor, estaba al máximo. Allí fue cuando Payaso Crónico descubrió que no se trataba de un fracaso, sino que sus acciones obras y palabras, habían pasado de lo superficial de una simple risa, a la profundidad de un corazón conmovido. No había dejado de tener éxito, más bien había sobrepasado su éxito porque ahora tocaba los corazones con su amor.

Por encima de todo

Aquello que tanto te preocupa, da una sensación de impotencia, activa la sudoración y se intensifican las tensiones corporales. Surge un grito desde lo profundo de tu ser: ¡AUXILIO! Dices que no puedes más; que quieres rendirte y tirar todo al abandono.

De pronto se te ocurre una genial idea: escribir ese problema en un pequeñito trozo de papel, lo doblas y te quedas contemplandolo. Ahora ese problema se ve tan pequeño que hasta lo percibes como algo inofensivo.

Esta es una técnica que recomiendan algunos psicólogos cuando se tiene algo que causa mucha preocupación e intranquilidad; y en efecto es muy eficaz ese remedio.

Dice un pasaje bíblico: La verdad los hará libres.

Creo que la principal verdad a descubrir en el plano de nuestra realidad cotidiana, para tener paz es descubrir la propia identidad. Quien está claro de la esencia de su ser, de su personalidad, de sus principios y valores personales, no tiene espacio para la inseguridad de sí mismo. Es difícil no tener autoestima cuando se tiene claridad sobre quién eres.

Viendo la vida de Jesús de Nazaret en los Evangelios, se puede destacar que Él estaba claro sobre su identidad y el propósito para el que estaba en la tierra. Reconoció que era el Hijo de Dios y que había venido a este mundo a redimirnos.

Pienso que tener claridad sobre estas preguntas: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Para dónde voy? pueden hacer que tu vida sea aprovechada de forma completamente eficiente. Una vida con identidad y metas bien definidas hace buen uso del tiempo. Por otro lado, una vida sin autoconocimiento ni un ideal claro, conlleva ocupar un espacio en el mundo sin resultados claves.

Dedicar tiempo a sí mismo, a adentrarse en la conciencia y redescubrirnos cada día, es un gran paso para asumir la vida con valentía y un amor propio que nos dará independencia emocional y determinación para vivir.

Te doy un dato: Una de las principales claves para poder redescubrime y aceptarme ha sido reconocerme como hijo amado de Dios. Aquel Dios que tiene mi vida en sus Manos. Cuando me recuerdo de la Palabra que dice: No cae una sola hoja de un árbol sin que Dios lo permita. Me embarga una paz que me hace confirmar que Dios me acompaña y Él no defrauda.

Hay que continuar

La vida sigue y no se va a detener por nada en este mundo. Hubo de pronto una experiencia que causó una explosión de sensaciones hermosas. Eso es maravilloso; pero ¿adivina qué? La vida continúa y por más que quisieras detenerte en lo bonito de lo experimentado, sería truncar el flujo natural de la existencia.

Tuviste una experiencia sumamente desagradable que lamentas con mucho pesar en el corazón. ¿Adivina qué? La vida seguirá y ese trago amargo será olvidado con el tiempo; por lo que corresponde seguir trazando el camino de la vida.

No vale la pena estancarse en el pensamiento de lo que fue, porque mientras te trabas, el tiempo seguirá su curso y envejecerás sin percatarte de las maravillosas novedades que se encuentran en cada momento presente.

Camina, anda, recorre, ve tras aquello que la vida te quiere enseñar en cada mañana, atardecer y anochecer.

La vida es maravillosa y vale la pena caminar junto a ella y sonreírle en todo momento para que ella nos responda con otra sonrisa.

Amadeus, alguien me carga

Amigo Amadeus,

Repasando la etapa actual de mi vida percibo que los acontecimientos transcurren de forma completamente natural sin alterar la serenidad de mi corazón. De pronto tengo una charla que preparar para un equipo empresarial; la preparo con calma y esmero y, el momento en el que la imparto pasa sin yo tener la mínima ansiedad o preocupación.

Cada día voy completando mis tareas de planificación, diligencias, presentaciones, grabaciones y demás proyectos. Cuando llega el final del día, miro hacia atrás y me digo: ¡Wao! ¡Hice todo eso!

En resumidas cuentas, mi querido Amadeus, te digo que me siento pleno en medio de este éxtasis vital que paso.

Querido Ramsés,

Entiendo claramente lo que me estás manifestando. Estás teniendo una experiencia Divina. Es una vivencia Providencial que se traspasa de Dios hacia ti. Dios te está llevando entre sus brazos, recostado en su pecho.

Sin necesidad de que me lo confirmes, me atrevo a afirmar que desde que comenzaste a vivir esta experiencia de plenitud, habías entregado las riendas de tu vida a Dios.

Lo que estás viviendo es fruto de haberte entregado completamente al Señor. Es como si estuvieras manejando un carro que es tu vida y le entregaste el volante a Jesús, de manera que, te pasaste al puesto del copiloto y ahora es el Padre Celestial, quien lo maneja.

Felicidades Ramsés, has encontrado al mejor conductor para llevar tu vida. Mi recomendación para ti, es seguir así, de aquí hasta el último aliento de vida, sentado en el asiento del pasajero y dejando a Dios llevarte por su Camino. El camino del Propósito para el cual te trajo a este mundo.

Con cariño,

Tu hermano Amadeus

Aprender a soltar

Suelta el pasado, suelta el futuro. Sujeta el presente que es todo lo que tienes; la vida te puede traer momentos de altura, momentos de bajeza y momentos de neutralidad. Cada momento ha de ser recibido y vivido, puesto que es el presente que tenemos.

Un día, recibimos las ganas de simplemente descansar al llegar a casa; y si puedes hacerlo, ¿por qué no?; otros días recibimos el ánimo para dar continuidad a la rutina semanal de ejercicios, aprovecha esa energía para llevarla a cabo. De pronto, recibimos en otra ocasión, el deseo de seguir leyendo ese buen libro; no desaproveches la oportunidad.

En fin, lo importante es saber que la primera persona a la que debes amar y escuchar es a ti mismo. A partir de ese amor propio, tendrás la facilidad de proyectarte serena y amigablemente a las personas en tu entorno.

En medio de la práctica del amor a ti mismo, está el cumplimiento de responsabilidades irrevocables; y así como se procura la escucha a sí mismo, ha de existir la exigencia propia cuando se trata de cumplir con las responsabilidades que corresponda ejercer. Hay deberes que no son negociables puesto que están establecidos para que los llevemos a cabo.

Amarte también es cuidarte y exigirte cuando se requiere. No deberíamos caer en la auto complacencia irresponsable, ni en la exigencia punitiva innecesaria. Todo se trata de equilibrio en la vida. Ningún extremo es bueno.

Encuentra tu centro, tu balance, tu estabilidad emocional y espiritual. Y la gran noticia: Dios está contigo, ¿Qué puede haber en tu contra que te detenga? Yo diría que nada.

El precio de la mentira

Uy señores, el precio de la mentira es impagable. Para sostener una mentira se necesita otra mentira y así se va consecutivamente hasta que la suma de todas estas, se transforman en un yugo imposible de cargar, terminando por derrumbarse todo el cerro de falsedades y ridiculizando a quien lo construyó, puesto que queda totalmente al descubierto.

Qué vergonzoso es ver a alguien que no puede responder directamente a una pregunta que cuestiona su integridad, cuando este ha roto todas las reglas morales y éticas existentes. Le preguntas si es culpable de un hecho específico y te responde que el cielo está estrellado.

No se puede sostener la mentira permanentemente, la verdad siempre sale a la luz. Por lo tanto, vivir en el engaño a sí mismo y a los de alrededor puede causar una angustia e hipocresía inacabable. ¿No parece mejor vivir en la verdad? Para así tener paz en la conciencia y no tener que ponerse creativo con inventos de historias ficticias para encubrir una culpa.

Ay amigos, que triste es ver a una persona que ha perdido toda su credibilidad y que se traiciona incluso a sí mismo, pasando por encima y pisoteando su propia dignidad. Dios nos ampare de caer en las redes de la farsa.

Nada mejor que la paz de una conciencia tranquila, fiel a los principios y valores humanos, centrada en el amor, la caridad y el sentido de la responsabilidad ante todo.