Mi más grande lucha

EL EGO HINCHA Y ENFERMA

Una de mis más grandes batallas es contra mi ego. Que en ocasiones, las personas te hagan cumplidos o buenos comentarios por tu desempeño en algo, por la clase de persona que eres o por alguna acción en concreto, es un arma de doble filo. Porque se corre el peligro de creérselo todo hasta el punto de que el ego se va hinchando y nos vamos enfermando de egocentrismo, orgullo y la falsa creencia de ser impecables. Y el egocentrismo te convierte también en una persona egoísta, porque te vuelves el centro de tu universo, lo cual no da espacio a los demás en tus prioridades de vida.

Una persona egocéntrica y egoísta solo busca todo aquello que le beneficie, sin importar los demás. No existe el concepto de compartir, de solidarizarse, de dedicar tiempo de calidad a otros desinteresadamente. Para la persona egoísta todo el mundo gira entorno a ella; y si dedica tiempo a alguien en especial es porque se espera recibir algo a cambio. La parte triste de esto, es que esa persona termina sola, nadie la quiere, no porque sea mala persona, sino porque ella misma se cerró las puertas a la convivencia fraterna con el prójimo. La soledad, aburrimiento, angustia, desesperación, irritabilidad y la pérdida del sentido de la vida, son consecuencias de la persona que vive en el egocentrismo.

Es fundamental tener siempre los pies bien puestos sobre la tierra y ser plenamente consciente tanto de virtudes, pero más que nada de nuestra humanidad y defectos para conservar la humildad, para nunca ponernos por encima de nadie y para empatizar con quienes nos rodean, buscando siempre dar esa mano amiga a quien lo necesite.

Acompáñame en esta oración:

Señor Jesús, que nunca me crea perfecto, que jamás me enaltezca por algún logro o reconocimiento, Tú eres el único que merece Gloria, Honor, Reconocimiento y Protagonismo. No dejes que quite mi mirada de mis hermanos, para que siempre que me necesiten, pueda dar esa mano amiga, a ejemplo tuyo. Permíteme ser reflejo de tu amor. Que yo disminuya Señor, y Tú seas el Protagonista en la vida de este pobre servidor. Amén.

El Man me rescató – 2da Parte

CASI ME AHOGO, PERO GRACIAS A DIOS SOBREVIBÍ

Estando al borde de mi rendición y desaparición del mundo, habiendo probado las lista completa de conceptos de felicidad sin un resultado exitoso; vi de forma inesperada un concepto de felicidad que ni siquiera tenía apuntado en mi lista. Si no me hubiera quedado sin recursos para encontrar la felicidad, estoy seguro que jamás hubiera buscado esa última alternativa. Y esa alternativa fue buscar a El Man, a Jesús.

Lo que sucede conmigo es que yo soy muy curioso de la vida, yo soy un aventurero, un explorador, un investigador del sentido de mi vida. ¿Con qué fin? Pues con el fin de ser feliz; yo no me conformo con estar bien, yo quiero estar completamente bien, feliz, realizado personalmente y vivir en la plenitud de mi existencia, tener el sentido de mi vida claro y mi propósito, yo verdaderamente quiero (en mayúscula cerrada) VIVIR. En cuanto a vivir, yo no acepto el conformismo. Vamos a lo profundo como dice mi papá (como lo considero) Marco Pineda.

Para ser sincero, considero que uno puede tener una vida normal sin tener a Dios presente, pero estoy completamente seguro que sin Dios, aunque se viva bien, no se va a encontrar la plenitud del bienestar, la paz y la felicidad. Sin Dios hay una aparente felicidad, pero no una realización verdadera ni completa. Yo no podría vivir incompletamente bien. Por eso me aferro a Dios, porque Él me da entusiasmo de vida y un nuevo aire de amor, gratitud y gozo, aún en medio de las peores tormentas. Dios es amor. Con Dios el amor en mí y el amor proyectado hacia los demás puede alcanzar su máxima expresión.

Incluso hay personas que siguen el camino de Dios, sin ni siquiera conocer directamente de Dios. Si nos ponemos a ver la vida de Jesús, él nos resumió su propósito para nuestras vidas a través de su ejemplo. Este propósito se resume en servir, pero servir con amor. Y existen personas que desconocen totalmente de la fe, pero sus vidas están basadas en el servicio y el amor. Estoy seguro que ellos están más cerca de Dios que muchos que somos asiduos en ir a misa, orar y rezar, pero que muchas veces no cumplimos con lo principal que es ser generosos y proyectarnos hacia el bien común.

Para seguir el cuento de cómo me salvó el Crack de Jesús, empezó por mi entrada voluntaria a las catequesis de confirmación de mi Parroquia, Santuario Nacional del Corazón de María. Yo tenía 19 años y me aceptaron en el grupo de confirmación juvenil. Allí comencé a conocer de Dios, primero empecé a hacerme mis ideas sobre Dios según mi percepción egoísta y soberbia. Con el pasar del tiempo, fui descubriendo a un Dios muy diferente al que yo me había planteado. Lo más importante es que descubrí que Dios no es un Juez Castigador. Sino que más bien Dios tiene un almacenamiento infinito de AMOR y MISERICORDIA por mí. Experimentar esa realidad en mi vida, fue encontrar aquella verdadera FELICIDAD que tanto busqué.

Hoy puedo decir que: Finalmente encontré la fuente de FELICIDAD.

Ahora sí no me suelto del Man.

El Man me rescató – 1era Parte

YO ERA ESE JOVEN CASI AHOGADO Y EL MAN ME RESCATÓ.

Crecí con un concepto de felicidad muy claro según mi convicción. Si a los 15 años me hubieran preguntado ¿qué era la felicidad? Yo hubiera respondido que la felicidad era ser amado por todos. Con cuánta ilusión buscaba alcanzar ese sueño en el que todos me admiraran, me buscaran, me necesitaran y me amaran.

Es curioso, yo estaba buscando lo opuesto a lo que enseña Jesús, puesto que Jesucristo nos invita a amar y servir. Pero yo buscaba ser amado y servido. Qué vacío me sentía yo en esa etapa de mi vida. Hubo una época en la que sentí haber alcanzado ese sueño. Mis amigos me buscaban, tenía la percepción que incluso me necesitaban para pasarla bien, me admiraban, me transformé en el alma de la fiesta. En mi interior pensé: ¡Wao! logré lo que quería: soy amado y buscado por los amigos.

A que no adivinan cómo me sentí después de haber alcanzado ese sueño tan anhelado durante casi todo lo que llevaba de vida. Pues no sentí NADA. Me seguía sintiendo con SED DE FELICIDAD. No se llenó mi corazón como había previsto que se llenaría. Allí fue donde mi vida llegó a un camino sin salida. Tantos años soñando con la felicidad que busqué y al encontrarla, no produjo en mí, satisfacción ni plenitud. Allí comenzó mi crisis emocional, existencial y espiritual.

Mi cabeza no lograba entender por qué un sueño tan anhelado, esperado y luchado por más de 10 años no había producido lo que yo pensé que produciría: FELICIDAD PLENA. Todas mis ideologías, creencias, convicciones, se fueron al piso, se desmoronó todo lo que yo creía saber de la felicidad. Tuve un bloqueo mental, entré en crisis y me volví inestable psicológicamente. Casi que perdí la razón. No había ningún sentido en todo lo que había anhelado, soñado y por lo que tanto había luchado. Si esto era así, ¿dónde estaba la felicidad?

Este fue el punto donde Enoc Javier Villarreal Montenegro tocó fondo y se encontró en la oscuridad más negra, desorientado, sin norte, sin sentido de vida, totalmente desesperado, atribulado y asustado. Tenía miedo puesto que no sabía qué hacer para alcanzar la felicidad y la paz tan anheladas.

Allí apareció el Man. Jesús me salvó. ¿Cómo lo hizo? Bueno ese será el cuento del próximo artículo.

¡Nos vemos el otro miércoles!

Estás en el lugar correcto

No estás en el lugar equivocado. Tu vida no es un error.
Imagen de Niek Verlaan en Pixabay

Hoy en día estoy muy feliz, empezando porque me acepto como soy y me amo tal cual. Sin embargo, no siempre fue así. En lo que llevo de vida, el 90% de mi recorrido estuve inconforme con quien era, siempre queria ser como cualquier otra persona, menos como yo. Mi pan diario era hacerme ídolos y modelos en las personas de mi alrededor. Yo nunca me sentí protagonista en mi vida, sino que era un simple espectador de la vida y todo lo que transcurría en la cotidianidad. Para mí la vida era ver una película en donde yo no era nadie, no tenía importancia, no valía nada, por lo cual me sentía muy inferior a las personas y por consiguiente tenía miedo a los demás por sentirlos superiores a mí.

Hoy en día me doy cuenta de cuán equivocado estaba. Solo era cuestión de ver un poco a mis adentros para descubrir la persona tan valiosa que soy y ver todas mis virtudes y cualidades que me hacen destacar y que me hacen único. Me siento conforme con la persona que soy, he aprendido a conocerme cada día más y ser también misericordioso ante mis fallas y defectos. Procuro practicar la humildad al reconocer que no soy perfecto y que como todos, también se vale equivocarse. Eso sí, lucho por ser una mejor versión de mí en cada momento.

Si estás pasando por momentos de tribulación, estás incoforme con quien eres, como te ves o tu personalidad, te confieso que nada de afuera te va a hacer sentir mejor. La única manera de recobrar la paz y la alegría es ver a tus adentros, reconocerte, aceptarte, amarte e incluso perdonarte. Para estar bien con tu entorno, primero debes estar bien contigo. Te invito a practicar la Misericordia y Amor de Dios contigo mismo/a y verás que fruto de ello te convertirás en una persona dadora de misericordia y amor a los demás.

JESÚS NOS DICE: «AMA AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO»

¿LO NOTASTE? ANTES DEL PRÓJIMO ESTÁ EL TI MISMO. ÁMATE A TI MISMO PARA PODER AMAR A LOS DEMÁS.

LLÉVATELA.

¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?

Discutir no es malo en sí. Lo importante es cómo y con qué fin lo hago.

Imagen de Mircea – See my collections en Pixabay

En toda relación humana. Ya sea entre amigos, pareja, familia o empresa puede haber momentos en los cuales ambas partes tienen una opinión contraria, por lo tanto esto genera una discusión, porque tanto uno como otro están convencidos de tener la razón y comienza a veces la batalla de demostrar que yo estoy en lo correcto.

(Cabe resaltar que me refiero a discusiones casuales. Está claro que en circunstancias profesionales, familiares o sociales donde existe una jerarquía definida, se debe obedecer tal cual lo que se ordena o solicita).

Un profesor de Corrientes Filosóficas me enseñó algo que nunca se me olvidará sobre las discusiones:

En cada discusión entre dos o más personas en la que hay opiniones contrarias, cada cuál tiene un argumento que sustenta por qué se tiene la razón.

Por ejemplo:

Una persona dice que: cuando hay nubes grises es porque va a llover y lo sustenta.

La otra persona dice que: no necesariamente vaya a llover cuando hay nubes grises y lo sustenta.

Ambos tienen un argumento con su propio fundamento.

El objetivo de la discusión no es demostrar quién tiene la razón. No es mi finalidad convencer a la otra persona o que ella me convenza a mí. La finalidad es que cada uno presente su argumento respetando la opinión del contrario. Al final ambos toman lo que les sirve del argumento opuesto y se van a casa con una nueva idea que le ayudará a hacer su propia evaluación para decidir si su argumento era correcto o no. Pero hago constar, que corresponde a la propia persona decidir lo que a su criterio considera correcto, puesto que nadie puede obligar a otro a pensar o creer algo que no quiere creer o pensar.

Otro error que solemos cometer, adicionalmente de querer convencer al otro de la propia teoría, es que al ver que no puede hacer cambiar la opinión del otro, se va al plano personal ofendiendo o atacando al otro.

Hay que tener claro que en una discusión mi enfoque debe estar en el tema de discusión y nunca en la persona. Si estamos hablando de las nubes grises, a lo largo de todo el debate, cualquier comentario que haga es relacionado a las nubes grises. No puedo, en un intento de convencerle (que no es lo correcto), insultar a la persona por no pensar como yo o tratarla de ignorante.

En conclusión, estamos llamados a respetar las opiniones contradictorias a las nuestras sabiendo que todos tenemos derecho a tener nuestro propio criterio. Más bien el reto es poder entender el punto de vista de quien tiene una opinión contraria, lo cuál no necesariamente significa que va a cambiar mi convicción.

SI QUIERO RESPETO, DEBO TENERLO TAMBIÉN HACIA LOS DEMÁS.

NO ES COMPLICADO. ES SIMPLE.

¿Eres de lo que piensa que vivir es complicado?

Existen personas que se quejan diariamente de casi todo lo que les sucede y nunca hay paz por pensar en lo que quisieran y no tienen o pensando en todas las cosas negativas que componen sus vidas.

Vivir es una práctica constante. No hay altos mientras haya vida. Aunque me encierre en un cuarto permanentemente, mi vida sigue. Algunos hacen cosas así por miedo a enfrentar su realidad. Otros viven desenfrenadamente sin pensar en el mañana, de forma temeraria y hasta violenta rompiendo reglas para «sentirse vivos».

La vida es simple, el ser humano la complica. Por ejemplo: cuando busco una explicación para cada cosa que me sucede en la vida. Conseguí un empleo. Dios me está recompensando porque he sido bueno. Me enfermé gravemente. Dios me está castigando porque no he sido un buen hijo. Todo me sale mal. Estoy pagando por el pecado de mis padres u otros antepasados.

¿Cuál es la necesidad de estar buscando una justificación a la vida? La vida es lo que es: LA VIDA. Esta conlleva todo tipo de circunstancias: Alegrías, tristezas, dicha, desgracia, salud, enfermedad, etc. La vida no es buena. La vida no es mala. La vida es: LA VIDA con todas sus matices y realidades. Extraño sería que todo lo que sucediera fuera a mi favor o que todo lo que sucediera fuera desgracia. La vida se compone de un todo. No hay necesidad de justificar la realidad.

Ser coherente y responsable con lo que la vida me da, es algo de lo que sí me podría ocupar (no preocupar). Vivir es lo más fácil del mundo. Cuestionar mis circunstancias y mi realidad cotidianamente me complica todo. Sé justo, sé responsable, sé servicial, amoroso, atento, honesto, diligente. Vive moral y éticamente bien. Sé un buen ciudadano y no cuestiones con por qués a la vida. Sé feliz, no te compliques.

LA CLAVE DE LA FELICIDAD NO ESTÁ EN LO QUE ME TOQUE VIVIR.

LA CLAVE DE LA FELICIDAD ESTÁ EN LA ACTITUD CON LA QUE VOY A VIVIR LO QUE ME TOCÓ.

EL AMOR ES…

El amor es una palabra tan gastada

Lo escuchas en novelas y cantadas

Es un poema que perdió el sabor

No tiene matices, no tiene color

El amor es un sentimiento dicen unos

El amor es un compromiso dicen otros

El amor es esto, el amor es aquello

El amor no se dice, se demuestra 

Tanto se habla del amor

que ya se perdió su sentido

En el mundo es una palabra sin contenido

Una palabra de ilusión y desilusión.

Para mí ¿qué es el amor?

El amor no es una palabra

El amor no es un sentimiento

El amor no es un compromiso

¿Qué es el amor entonces?

¿Qué significa amar?

El amor no tiene explicación racional

El auténtico amor es incomprensible

El verdadero amor es un misterio

No se sabe de dónde viene

No se sabe a dónde va

El amor es. Simplemente es.

El amor no es nada palpable

El amor no es nada imaginable

El amor no es una ilusión

El amor no es una condición

El amor es. Simplemente es.

El idioma que todos hablan

Image by Johan Toro Piedrahita from Pixabay

Recientemente participé en una actividad preparada para un grupo de niños precisamente en el día del niño. De principio a fin se respiraba un ambiente de alegría, diversión, entretenimiento y vibras positivas corrían de un rincón al otro del salón. Una de las actividades que me correspondió hacer y la cual hice con mucho entusiasmo fue la parte de la animación, saltando y bailando con los niños. Algunos bailaban tal cual se les pedía, otros hacían los movimientos a duras penas y otros casi que ni se movían.

En medio de esos espacios de dinámicas, había oportunidades para interactuar y hablar con ellos, aunque fuera en espacios cortos. Aún así pude notar la apertura de corazón que esos niños tenían para hablar de sus vivencias (desde una caída que uno tuvo paseando al perro, hasta una película que otro vio en el cine con su hermano, la cual le encantó). Yo iba a darle algo a esos niños y ellos terminaron dándome mucho más, con su simple y natural forma de ser. Me enseñaron la belleza del amor auténtico y espontáneo.

Creo que es imposible no reaccionar a un gesto de amor de alguien. Es por eso que siento que el amor es el lenguaje con el que todos podemos comunicarnos, sea del país que sea, hable el idioma que hable; no hay manera de que alguien pueda pasar desapercibido ante un acto auténtico de amor.

¿Te animas a practicar ese lenguaje?

EL MIEDO

Image by ambermb from Pixabay

Yo viví con miedo durante más de 10 años. Fue algo horrible. Tenía miedo a las personas, a no ser quien los demás esperaban que fuera. Quería destacar, pero vivía estancado en pensamientos de derrota, infravalorándome y esperando que los demás me dieran el valor que yo no me daba.

Qué difícil vivir sin reconocer tu valor como persona. Se vive esclavo de lo que piensen y digan los demás de uno mismo y por lo general se pasa muy mal viviendo así.

El miedo es terrible cuando le permites entrar en tu vida. Pero lo bueno es que el miedo no existe. Solo es tan real como tú le permitas ser. Es como un muro frente a ti, que no te deja avanzar, ocasionando que te estanques y te paralices. Pero ese muro no existe en realidad. Tu mente asume que está allí cuando en realidad no lo está.

Mi recomendación para una persona que vive con miedo: «Seguir viviendo a pesar de tenerlo.» Eso fue lo que yo hice. Llegó el momento de ir profundizando y viendo las heridas personales que tenía, para ir sanando y obtener un concepto real sobre mí, para darme el valor que tengo y que no me daba, dejando así, de depender de la opinión ajena.

Remedios directos para atravesar este muro invisible:

1. Dios: Nos dice Jesús en su Palabra: «No tengan miedo». Dios es el medio para dar calma al espíritu y a la vida de forma plena. Una relación íntima con Él puede serenar tu vida y aprender de su Palabra puede darte las herramientas para amarte más.

2. Ayuda psicológica: Un buen psicólogo puede ayudar a aclarar ideas que solos no podemos asimilar o procesar y salir de autoconceptos falsos y destructivos que te pueden hacer daño y te paralizan.

Hay otras herramientas que nos pueden ayudar, pero te doy esas dos. Puede ser de mucha ayuda la familia cuando tienen la disponibilidad de escucharte y ayudarte. En ocasiones se necesita ayuda psiquiátrica y medicinas por tratarse ya de desequilibrios emocionales a nivel orgánico.

No sé qué estés pasando, pero por mi experiencia te puedo asegurar que: DIOS NO DEFRAUDA. Eso me lo repetía siempre en los momentos más difíciles de mi vida. Te animo a repetirlo cuando estés a punto de darte por vencido, para que con esa convicción te levantes y aunque sea con miedo, tristeza, enojo, angustia y desesperación, puedas seguir adelante.

DIOS NO TE PIDE PERFECCIÓN

Dios no te pide ser perfecto en el sentido de no pecar. La perfección cristiana no está en dejar de ser pecador. Ser un cristiano perfecto es luchar por la santidad, pero siendo consciente de mi humanidad con todas las virtudes y defectos que poseo.

Los grandes santos de la historia no son personas que nunca fallaron, pero fueron seres humanos que aún en medio de su fragilidad, siempre se levantaron y perseveraron para ser la mejor versión de ellos mismos.

Todos somos pecadores, solo que unos pecadores buscan la santidad y otros la corrupción. Papa Francisco

Si tú eres de esos que dices que no vas a la iglesia porque eres muy pecador, déjame decirte que con reconocerte pecador estás cumpliendo el primer requisito para acudir a Dios y a la Iglesia. Jesús te dice: «No he venido por los justos, sino por los pecadores». Y yo no sé tú, pero con esta afirmación de Jesús, soy plenamente consciente de que ha venido a redimirme.

¿Qué dices? Te unes a la lista de redimidos por Jesús reconociendo tu humanidad y fragilidad?

¡Llévatela!