Considero que la conciencia es tan importante para vivir equilibradamente. Cuando uno es niño, papá y mamá van enseñando qué es bueno y qué es malo. El niño por su propia cuenta no logra distinguir que le conviene y qué le puede perjudicar; incluso el miedo puede ser un factor del que carezca; sin embargo, los progenitores son quienes van formándolo y él, en la medida que va creciendo, va adquiriendo la conciencia de lo correcto y lo incorrecto.
Considero esencial la formación desde niños en cuanto a los valores humanos, los principios para aprender a convivir sanamente y ser una persona íntegra. Pienso que la conciencia se va formando en la medida que vamos explorando en la vida y escuchando a otras personas que nos instruyen como la familia (principalmente), las instituciones académicas y la sociedad generalmente.

Mi recorrido durante la niñez y adolescencia fue de muchísimo aprendizaje, muchos golpes a raíz de malas decisiones. No es que he hecho las grandes equivocaciones, pero para mí, todo problema que pasaba era considerado de una gravedad colosal; me ahogaba en un vaso de agua.
Con el pasar de los años he ido adquiriendo una conciencia más clara de lo que es apropiado y lo que no. En fin de cuentas, creo que es el proceso normal del ser humano en la medida que crece y va madurando. Pero algo que destaco, es que independientemente de lo que me digan otros, procuro siempre ser fiel a mi conciencia. Tengo apertura y escucho opiniones, percepciones de vida distintas u cualquier otra realidad social; proceso en mi pensamiento todo lo que experimento y veo, pero al final me arraigo a lo que dicta mi conciencia.
Para mí, esa es la forma más práctica y sencilla para tener paz y ser verdaderamente feliz.

Excelente reflexión! Además de intentar hacer ese equilibrio entre razón y corazón, lo mejor es orar a Dios para que él nos de La Paz de una buena decisión.
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Una.buena reflexión para estos tinrpos tan difíciles
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