En espera Refuerzos

Sábado, 10:46 p.m.

Somos el Team Alpha, estamos refugiados en una trinchera a unos cinco kilómetros de la base enemiga. Uno de nuestro equipo, hizo una inspección a los alrededores y percibió que nuestros contrincantes hacen rondas por los alrededores de su base en tanques y camionetas con ametralladoras incorporadas; algunos se han aproximado hasta a un kilómetro de nuestra trinchera; por dicha no nos han descubierto.

El gran problema es que nos hemos quedado sin municiones y estamos a la espera de la llegada de los refuerzos y los armamentos para reabastecernos. Dicen que dentro de seis días va a estar llegando nuestra ayuda. Me parecerá eterno ese tiempo. Mientras tanto no tenemos opciones a donde ir, puesto que para las otras direcciones también se avistan a lo lejos, tropas de los oponentes.

Contamos con comida para cinco días si es bien administrada entre todos. Estamos aquí: Bradley, Cooper, Edison, Robert y mi persona, Charles.

Bradley está con una crisis nerviosa, le han entrado ataques de pánico y constantemente repite que todos vamos a morir. Le hemos suministrado algunas píldoras para calmar los nervios.

Cooper está algo irritado porque, según él, Robert es el culpable de que estemos aquí, puesto que fue quien tuvo la idea de venir en esta dirección sin prever que íbamos a quedar en un camino sin salida, rodeados por el enemigo.

Edison está más tranquilo, simplemente esperando con la mayor serenidad posible, a que llegue la ayuda; me dice que está confiado en que los refuerzos llegarán en el momento oportuno.

Robert dice que Cooper está en lo correcto, que hace bien en decir que él es culpable y asume la consecuencia de su decisión. A veces le da por llorar, pero no lo demuestra a ninguno de nosotros. Sin embargo, yo sí lo he notado.

Yo estoy concentrado en mantener el equilibrio emocional entre todo el equipo, estoy pendiente de cada uno y les ayudo a no perder los estribos. Me estoy encargando también de administrar los alimentos para que alcancen por lo menos una semana más y le suministro los primeros auxilios a algunos de ellos por heridas que han recibido a causa de esta última batalla que tuvimos.

Domingo, 7:07 a.m.

No he podido dormir en toda la noche. Me he turnado con Edison a lo largo de toda la noche para permanecer en vela intercaladamente ya que somos los únicos que aparentemente estamos equilibrados emocionalmente. Aún así, en los turnos que me tocaba dormir no logré conciliar el sueño. Comienzo a alucinar, a ver cosas que no son reales: a veces veo una manada de lobos que vienen a mi alrededor y quedan junto a mí; en otras ocasiones veo una lluvia de mariposas fluorescentes que vuelan sobre mí; y en otros momentos veo un inmenso número de aves que revolotean sobre esta trinchera. Creo que estoy perdiendo los estribos y eso me preocupa.

Estamos en el primero de los seis días de espera por los refuerzos y mi mente me está traicionando. Edison me dice que descanse, que no me preocupe, porque él se encargará de vigilarnos a todos y procurar que estemos bien. Quiero seguir apoyándolo y dando soporte a mis otros compañeros que se han quebrantado emocionalmente.

Le haré caso a Edison, voy a recostarme y tratar de dormir para recuperar fuerzas y mi cordura; pues creo que el cansancio extremo me está haciendo esta mala jugada mental.

Lunes, 4:06 p.m.

El día de ayer pude descansar y recuperar las fuerzas y la calma. Pudimos comer dos comidas (en la mañana y en la tarde noche), administrando bien las raciones y hoy también. En general, el equipo parece estar en mejor estado y mayor armonía. Anoche todos pudimos descansar bien, a pesar de los turnos de vigilia.

Creo que fue muy provechoso que la noche de ayer nos sentáramos a conversar para arreglar nuestras diferencias y calmar también las angustias. Hicimos algo así como una terapia grupal en la cuál cada uno pudo desahogarse y manifestar sus miedos e incomodidades. He descubierto que el perdón y la reconciliación son factores claves si queremos estar en paz. Además, pienso que es importante que cada uno se sienta apoyado y acompañado por el resto del equipo.

Martes, 11:05 p.m.

Esta noche hace un frío horroroso. Al parecer la temperatura está a cuatro grados centígrados. Estamos tratando de estar lo más unidos posibles para brindarnos calor corporal, pero aún así, el frío me llega hasta los huesos.

Ocasionalmente se escucha alguno que otro convoy enemigo a un par de kilómetros de distancia, por lo que procuramos quedarnos lo más quietos posible y no hacer ruido, no vaya a ser que nos descubran y nos tomen de rehenes o pero aún, que nos maten.

Edison pescó un resfriado, por lo que le dimos un medicamento de nuestro kit médico y lo tenemos resguardado en la esquina dónde se puede encontrar más calidez. Espero podamos descansar.

Miércoles, 6:23 a.m.

A Bradley le dio otra crisis nerviosa, ha tenido un ataque de ansiedad que nos ha despertado a todos a las 4 de la mañana; tuvimos que taparle la boca constantemente porque empezaba a gritar: ¡Auxilio! Ahora mismo ha dejado de vociferar pero sigue inquieto y no para de temblar y sudar en exceso. Estamos dándole pastillas para calmar los nervios.

Miércoles, 12:45 p.m.

Acabamos de almorzar, estamos comiendo raciones muy moderadas para que nos rinda la comida. Cooper y Robert han estado conversando mucho; por coincidencia he escuchado algo de sus conversaciones y comentan sobre sus vidas, familias y todo lo que harán cuando regresen a casa, como besar, cada uno a su esposa y salir con ella y sus hijos a hacer largos y amenos viajes. Creo que después de que se reconciliaron, se han hecho los mejores amigos.

Miércoles, 10:00 p.m.

Edison se encuentra mejor, se ha recuperado del resfriado que tenía. Me he puesto a conversar larga y extendidamente con él sobre temas existenciales como la existencia de Dios, el bien y el mal en el mundo y el sentido de nuestras vidas. Edison es católico, sin embargo, yo no creo en Dios, pero no niego la existencia de algo muy superior a nosotros (sea una energía, un ser, etc.) que de alguna manera hace que cada cosa ocupe su lugar.

Edison me hablaba con respecto a su fe, la creencia en aquel hombre llamado Jesús que según me comenta, dio su vida para salvarnos y otras cosas como el mensaje principal de él, que se centra en el amor. Me parece muy interesante lo que me plantea Edison con respecto a su religión. Al final, poniéndome a analizar sus argumentos y planteamientos, entiendo que seguir a ese tal Jesús y poner en práctica sus mandatos, es prácticamente vivir en lo correcto moralmente, con los valores y principios humanos bien arraigados en la forma de vivir. La verdad es que me agrada aquello que me enseña sobre su fe católica, creo que es una forma agradable de vivir. Quien sabe si tal vez me bautizo algún día. Lo tomaré en cuenta cuando salgamos de esta.

Edison me decía que en este caso de extremo peligro de muerte, él podría bautizarme porque la Iglesia Católica lo permite en situaciones así, a los católicos.

Jueves, 3:34 p.m.

Espero que mañana lleguen los refuerzos. Este ha sido el mayor reto de mi vida, porque aquí se trata de sobrevivir, pero también de mantener la cordura y la calma en medio de la tensión de la espera.

La vida no es fácil, pero se puede vivir. Pensando y pensando, me percaté de que la vida cotidiana es parecida a esto que estamos viviendo; es como un campo de batalla también, pero la guerra que vivimos en la sociedad, principalmente es interna, emocional. Creo que todos tenemos batallas dentro de nosotros y tratamos de sobrevivir y sobrellevar aquel cúmulo de emociones, ideas, heridas y estados mentales.

En esta circunstancia, se viven las problemáticas de una forma mucho más intensa, pero no es totalmente ajena a lo que vive el resto del mundo en su día a día. Espero que podamos salir vivos de esta lucha, para volver a casa y enfrentar con entusiasmo las circunstancias que la vida me presente.

Jueves, 7:00 p.m.

Durante la tarde, todos nos pusimos a escuchar a Edison, que nos hablaba de su fe. Ninguno de nosotros somos bautizados, pero estamos encantados con lo que nos enseña nuestro amigo católico; la importancia de vivir bajo lo que dicta la conciencia y también la necesidad de nutrir nuestras vidas con la práctica de valores humanos procurando el bien de los demás. La clave, según nos dice, está en amar con acciones concretas; preocuparnos sinceramente por las necesidades de las personas, comenzando por nuestra propia familia. Hace un rato le expresé a Edison mi agradecimiento por tomarse el tiempo de hablarnos esas maravillosas enseñanzas de humanidad y conciencia moral. Pero lo que más le agradezco es que nos hace ver que hay un Dios que está siempre pendiente de nosotros, que nos ama y que respeta nuestra libertad, que nosotros trazamos el camino de nuestras vidas, sin embargo, Él nos espera para que libremente optemos por Él.

Viernes, 12:26 a.m.

No hemos dejado de conversar entre todos, hemos tenido momentos de mucha profundización sobre situaciones en la vida de cada uno; hemos llorado, nos hemos abrazado, consolado e incluso perdonado a nosotros mismos. Me he dado cuenta que tenía muchas heridas a causa de rencores hacia mí mismo.

Hemos estado escuchando bombardeos a lo lejos y no sabemos si sobreviviremos, así que aceptamos ser bautizados por Edison. Él tomó un poco de agua de una cantimplora y nos bautizó con las palabras que requiere el rito, según él me comentaba: Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Nos dijo que si salimos de esta, tenemos que terminar el rito con un sacerdote. Nos hablaba de un óleo que también nos debe poner el cura.

Reporte:

Sábado, 4:00 p.m.

Aquí, Edward Ford del Team Bravo, hemos llegado con los refuerzos, naves aéreas, tanques, y un gran ejército de militares. Pudimos arrasar con los enemigos de los alrededores y hemos ganado la batalla. Sería un motivo para celebrar, pero no del todo, puesto que tenemos una noticia lamentable.

Ayer a las 7:00 p.m. llegamos a la trinchera en la que nos mostraba el satélite, que se encontraba el Team Alpha. Parece ser que los enemigos se nos adelantaron. Encontramos a los soldados: Bradley Johnson, Cooper Harrison, Edison Coleman, Robert Ramses y Charles Bryan, quienes tenían señales de muchos disparos en sus cuerpos. Todo parece indicar que fueron acribillados con ametralladoras. Lamentamos no haber podido llegar a tiempo para rescatarlos. Hemos recogido sus cuerpos y los llevamos a Estados Unidos para darles una sepultura honrosa.

Encontramos lo que parece ser un diario con el nombre del soldado Charles Bryan, lo guardaremos junto a otras pertenencias de cada uno para llevarlos a sus familiares.

Sentimos profundamente no haber podido llegar a tiempo. Con mucho dolor oramos por ellos para que encuentren el descanso eterno.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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