La paradoja de lo que siento

Todo en mi exterior indica que estoy bien. Me desempeño a un nivel óptimo en todos mis ámbitos; mi vida social fluye con normalidad; las personas ven en mí a un chico talentoso, inteligente, capaz, auténtico, carismático, alegre y entusiasta.

La paradoja del asunto está en que, a pesar de todo lo que proyecto, por dentro no fluyo con normalidad. Dentro de mí hay miedo, duda, inseguridad. Esto se manifiesta de una manera muy sutil en mi interior, a un nivel que no se refleja en el exterior; pero esos sentimientos están allí latentes.

Tengo miedo de quién soy, de lo que sucede en mi cabeza, de mis impulsos, de mis emociones, de mis pensamientos. No hay espacio para preguntar por qué. Hace mucho tiempo que le dije al Señor que no renegaría de mi realidad y le he dicho que me abandono en sus brazos. Así como lo afirmé muchas veces Padre, lo sigo afirmando, que no se haga mi voluntad. Lo único que te pido Dios Santo es que se haga en todo momento tu Voluntad en mi vida y a través de ella.

Soy un ser humano con debilidades y fortalezas, pero en estos momentos están emergiendo con fuerza mis flaquezas. Me siento como aquel hombre con la casa edificada sobre la roca. Mi vida está edificada en Dios; por eso no he sucumbido; por eso me mantengo firme aunque el miedo me envuelva. Jesús y María me sostienen y no permitirán que yo caiga, porque yo soy el consentido de Mamá y el niño de Papá.

Ahora no temo, porque Dios me sostiene, Él es mi fuerza, Él es mi fortaleza.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

2 opiniones en “La paradoja de lo que siento”

  1. Quiero que sepas que tu luz brilla con fuerza todos los dias, incluso en los momentos en los que sientes duda. Creo que es completamente normal sentir miedo e inseguridad, pero recuerda que cada desafío es una oportunidad para crecer y descubrir tu verdadera fortaleza♥

    Eres un ser humano extraordinario, lleno de talentos y mucho potencial. La fe que tienes es increíble y te sostiene siempre; confía en que, incluso en las tempestades, estás siendo guiado hacia un propósito mayor. Cada paso que das, por pequeño que parezca, te acerca a esa paz interior que anhelas.

    Esta bien sentir y expresar tus emociones; no estás solo en este camino, todos tenemos una lucha interna de la cual muy pocos se atreven a hablar. La vulnerabilidad puede ser una fuente de poder y conexión. Recuerda que tus debilidades no te definen, sino que son parte de tu viaje.

    Me gusta pensar que cada día es una nueva oportunidad para renacer y abrazar todo lo que somos ☼ Sigue adelante con confianza se que el futuro tiene grandes cosas reservadas para todos.

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