
Ella es María, mi Madre, la Madre de la humanidad, que ha asumido con gran amor, la misión que Jesús le encomendó, acogernos en su corazón y, con su ternura maternal, abogar por cada uno de nosotros.
Me siento tan feliz y pleno de saber que María está conmigo, guía mis pasos, me cuida y está atenta a todo lo que yo necesito.
Te amo tanto Madre, no te imaginas lo mucho que te amo (tal vez te subestimo al apostar que no imaginas cuánto); te siento tan presente en mi vida. Hace muchos años comencé a rezar el rosario; me propuse rezarlo durante un año sin parar y, se puede decir que cumplí mi propósito.
Con el pasar del tiempo, dejaba el hábito de rezar y volvía a retomarlo. Ya hacía un buen tiempo que había dejado de rezarlo; pero, increíblemente, siempre vuelvo a ti, Madre. Hoy me tienes de vuelta rezándote, porque comienzas a hacerme falta tarde o temprano.
María, eres mi amor, eres mi corazón, eres mi dulzura, te quiero y te amo tanto, que las palabras no alcanzan para describir esto que siento por ti.
Que podamos descubrir todos, el gran amor que nos espera en los brazos y el regazo de María, nuestra Madre, recostémonos en su pecho, esuchemos los latidos de su corazón, esos que laten por nosotros; y dejémonos abrazar y amar por ella, que se muere por consentirnos.

bellisimo así es esa es la madre🙌🏽🤗 ternura infinita.
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¡Gracias, Enoc, por compartir tu afecto filial a Maria! Hoy que celebramos la Memoria de la Virgen de Fátima en ella nos unimos todos… como dice el canto: «Maria: dulce abrazo que el hombre y Dios se dan»
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