El Propósito de los propósitos

young friends enjoying indoor gathering
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Hace unos años grabé un video hablando sobre el propósito de nuestras vidas. Comentaba lo siguiente, citando a un célebre personaje: «Si no sabes cuál es tu propósito en la vida, haz que tu propósito sea encontrar tu propósito». Una frase muy interesante que invita al que está congelado por no hallar sentido a su vida, a que se ponga en acción. En otras palabras, ¿no sabes dónde buscar? que tu misión sea descubrir en dónde buscar.

En alguna ocasión me afané con este cuestionamiento, pensando en si mi vida tendría algún sentido trascendental o si solo se trataba de vivir el día a día haciendo pequeños actos de amor por los demás en cada ámbito de mi vida. Me parecía demasiado simple, pero, a la vez, consideraba que valdría la pena vivir el resto de mi vida simplemente con base en esos pequeños detalles en las oportunidades que se me presentaran para servir y para hacer un bien en favor de alguien.

Hoy en día no me preocupa el propósito. Procuro más bien vivir el presente con los ojos bien abiertos para ver quién necesita de mí y que puedo hacer por los demás. Amar, es el fundamento de la Palabra que nos dejó Jesús, el Verbo hecho carne. «Aménse unos a otros como yo los he amado», nos dice Jesús. ¿Qué hay más grande que el amor de las acciones para ayudar al prójimo? No hay nada más grande.

Por allí decía alguna santa: «Haz las pequeñas cosas de forma extraordinaria». La grandeza de un propósito no está en hacer obras grandes a los ojos del mundo, sino en hacer desde el bien más pequeño posible, porque este será grande ante los ojos de Dios.

Pienso que uno de los bienes que podemos hacer para ayudar a otros y que muchas veces pasamos desapercibido, es el de escuchar a los demás. A veces estamos tan inmersos en nuestros intereses que no otorgamos nuestro tiempo a quien en algún momento viene a compartirnos algo de su vida.

Un de los propósitos más grandes en esta vida, creo que es el de escuchar y mirar con verdadero interés a los que ocupan nuestro tiempo. El amor no es solo hacer algo concreto en favor de otros, sino también hacer silencio y poner atención a ese ser que está frente a mí y así empatizar con él.

Que el Señor nos conceda la Gracia de poner tanto interés en los demás como lo ponemos en nosotros mismos.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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