Entusiasmo de vivir

low angle photography of man jumping
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En diferentes épocas de mi vida sentí que la vida no tenía sentido alguno, vivía por vivir, esperando con ansías que cada día se acabara para acostarme en mi cama y quedarme allí con el deseo de que la noche fuera eterna y nunca tuviera que levantarme. Recuerdo una de esas noches en las que estaba yo acostado y arropado, viendo el techo y diciéndome: «Ojalá que se detuviera el tiempo».

Igual me pasaba cuando comenzaba el fin de semana, esperaba que el viernes en la noche y el sábado fueran largos; llegado el domingo ya me entraba algo de angustia con tan solo pensar que ya se acababa el día y que en la mañana siguiente me tocaba ir a trabajar.

En ese entonces podría tener yo unos veintiún años, es decir, hace dieciseis años de eso. Me veo en la actualidad y me comparo con el Enoc de ese entonces; vaya crecimiento que he tenido. Hoy, a diferencia de aquella época de mi temprana adultez, no siento diferencia entre si es semana o fin de semana; estoy ocupado tan solo en el presente, lleno de una vitalidad y un entusiasmo de vivir que me sobrepasa y me llena de paz, gozo y plenitud.

Soy un hombre con virtudes y defectos. Como todo ser humano, tengo mis luchas contra las adversidades y contra mi propia humanidad, procurando hacer las cosas bien y, buscando enmendar los errores que también cometo en algunas ocasiones.

Lo que sí puedo destacar, es que hoy en día, al acostarme cada noche, ansío que sea la mañana siguiente para comenzar mi jornada e ir con muchas ganas a trabajar o a cumplir cualquier responsabilidad que me corresponda hacer.

Si eres de esos que le falta motivación para vivir, no pierdas la esperanza de que mañana tendrás motivación de sobra. Pero, mientras tanto, busca ayuda, alguien cercano o profesional que sepas que pueda ayudarte a atar esos cabos sueltos y sanar heridas si hace falta, para que encuentres la paz verdadera y reviva en ti el entusiasmo por vivir. Puedes empezar por crear el hábito de orar y hablar con Dios como el Padre cercano que es, quien nunca te ha abandonado y el único que te acompaña día y noche sin dejarte solo ni un solo momento.

Pide a Dios y confía en que Él, en su debido momento va a poner en tu vida a las personas y circunstancias que pueden ayudarte a salir de ese estado de desesperanza, lo importante es no rendirse, aunque todo parezca perdido. Levantarse contra todo desánimo y seguir caminando por mucho que duela. Dios no defrauda y nunca te fallará, solo sigue adelante y busca el apoyo necesario para seguir caminando. Atrévete a pedir ayuda cuando lo necesites.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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