
En diversas ocasiones me han solicitado dar alguna charla en distintos lugares y a diferentes tipos de público. Algunas veces he dado exposición a niños, otras a jóvenes y en algunas ocasiones a adultos.
La receptividad ha sido diversa; algunas veces veo a personas muy atentas y que al final terminan haciendo varias preguntas o compartiendo experiencias relacionadas al tema expuesto; en otras ocasiones veo a personas distraidas, con expresiones de aburrimiento o de que se acabe la charla rápido y con poca motivación.
Si bien es cierto, por más que me preparaba para exponer el tema que se me hubiera solicitado, al llegar el momento de dichas exposiciónes, mi mente se quedaba en blanco; era como si me diera un subliminal pánico escénico; los nervios, que no exteriorizaba, me carcomían por dentro.
Aún así, encontraba la manera de fluir, aunque me costara arrancar en algunas de esas charlas; pero tarde o temprano, me montaba en la fluidez del tema y me dejaba llevar naturalmente hasta teminar de dictar la charla.
Exponer ante el público no es fácil, sobre todo tomando en cuenta que se da un tiempo determinado, que generalmente no es menos de una hora, y yo tengo algo en particular, que no soy de alargarme mucho; en mi cabeza tengo las ideas de forma concreta y no doy muchas vueltas para manifestarlas, por lo que el tiempo se me hace demasiado largo para dictar mi tema generalmente. Entonces me toca improvisar y ver qué voy añadiendo en el camino para llenar el tiempo sobrante.
Aún así, me gusta mucho dar exposiciones y me siento como pez en el agua; aunque reconozco que me falta mucho por aprender para avanzar en el perfeccionamiento de dicha práctica; no necesito ser el mejor ni ser un expositor estrella, pero por lo menos espero que el mensaje que lleve, penetre en el alma de las personas que me escuchen.
Sigo encomendandome a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, para que continúes haciendo tu Obra en mí, porque no vivo yo, sino Tú. Por lo tanto, hago lo que me corresponde, prepararme y poner mi vida a tu entera disposición, para dejarte a Ti el resto.
