El camino recorrido a consciencia

El mismo camino puede hacerse largo o corto. Depende de ti. Anónimo Esta madrugada caminaba hacia mi trabajo. Iba por la acera recorriendo una leve subida. Mirando hacia el frente, se divisaba un largo trayecto, y me vino este pensamiento: «Si me afano ansiando llegar al final del trayecto, me voy a angustiar, y el … Continuar leyendo «El camino recorrido a conciencia»

El mismo camino puede hacerse largo o corto. Depende de ti.

Anónimo

Esta madrugada caminaba hacia mi trabajo. Iba por la acera recorriendo una leve subida. Mirando hacia el frente, se divisaba un largo trayecto, y me vino este pensamiento: «Si me afano ansiando llegar al final del trayecto, me voy a angustiar, y el recorrido se me hará más pesado y largo. Pero si, en vez de mirar al final, me enfoco en el camino frente a mis pisadas, no habrá afán ni tensión, por lo que, sin pensar en el tiempo, llegaré con serenidad a la meta». El camino es el mismo, pero se hace difícil o sencillo dependiendo de mi estado de ánimo.

A veces nos afanamos queriendo que las cosas se den en el momento y de la manera que nosotros esperamos, nos ofuscamos si no vemos resultados inmediatos y perdemos fácilmente la paciencia cuando la vida y sus circunstancias no se acoplan a nuestras expectativas.

He aprendido que la forma más eficaz y sana para vivir, es esforzándome al máximo y dejando el resultado en Manos de Dios. Porque el esfuerzo depende de mí, pero el resultado puede ser desproporcionado, independientemente de mi empeño. Por eso, considero importante tener presente que no tenemos el control absoluto sobre lo que acontecerá dentro de una hora, un día, un mes o un año.

Soltar es una práctica que libra de altas cantidades de tensión y amargura. Hacer cada día lo que te toca y hacerlo bien. Pero, sabiendo que, aún haciendo las cosas bien, podríamos no tener los resultados esperados.

Señor, que aprendamos a abandonarnos bajo tu Providencia, esforzarnos frente a nuestras responsabilidades y confiar en que, pase lo que pase, Tú eres quien tiene la última Palabra, y lo que suceda, ha sido permitido por Ti. Y que eso nos baste para aceptar lo que sea que venga.