Las tres ranas y el pájaro carpintero

Tres ranitas se encontraban sobre una rama conversando sobre el sentido de la existencia.

Una de ellas dijo: – Para mí la vida es un camino en el que mi propósito es disfrutar del viaje, contemplar los paisajes a mi alrededor y crear vínculos con los compañeros de viaje que voy haciendo a lo largo del recorrido.

La otra rana comentó: – Para mí la vida es una montaña rusa en la que muchas veces vamos andando llanamente sin subidas ni bajadas, son etapas de neutralidad en las que no hay ni euforias ni desánimos. En otros momentos vamos en subida, es allí cuando las cosas comienzan a verse bien en la vida, surgen oportunidades, todo parece estar en su lugar y surgen acontecimientos favorables y nos llenamos de alegría. Otras veces, después de haber llegado a la cima de la dicha, nos vamos rápidamente en una bajada imparable que nos lleva a la aparición de situaciones adversas, difíciles que fácilmente nos pueden desanimar y llevar a la pérdida de la esperanza.

La tercera rana dijo: – Para mí la vida es como un pantano, vas andando por este con el agua cubriéndote todo el cuerpo, menos la cabeza, las sanguijuelas chupándote la sangre mientras caminas y el agua es cada vez más densa y pesada. Dar pasos requiere de un gran esfuerzo y es sumamente agotador. El camino se mantiene así desde que inicias la vida hasta tu último aliento de vida.

Un pájaro carpintero que escuchaba a las tres ranas desde una rama más arriba pensó: – Creo que todas tienen algo de razón, en primer lugar la vida es ese camino en el cual vamos viendo horizontes nuevos, acumulando experiencias y aprendizajes y formando vínculos importantes. Ese camino puede tornarse muy ameno y agradable, otras veces monótono y en ocasiones, pedregoso y traer grandes retos para enfrentar; allí se puede ver influenciado nuestro estado de ánimo. Pero hay ocasiones extremas en las que todo se torna extremadamente difícil y la vida se vuelve un peso casi insoportable, sea por una enfermedad, una crisis económica, la pérdida de un ser querido, y lo último que se llega a tener es esperanza.

En esta reflexión del pájaro carpintero se encierran como una sola, las respuestas de cada rana. Y es que, en efecto, la vida es así.

Avatar de Desconocido

Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

Deja un comentario

Descubre más desde Cuentos de una ciudad real

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo