No te presiones

No tienes la obligación de tener éxito.

Hoy en día se plantea mucho una necesidad de tener éxito en la vida. Comentaba un conferencista que en España, el 80% de los emprendimientos fracasa. La necesidad autoimpuesta de tener éxito en la vida lleva a la frustración y a la angustia.

Es cierto que varias personas alrededor del mundo se han hecho famosas o virales, en plataformas como las redes sociales, lo cual hace que generen mucho dinero. Pero en comparación con el total de los aspirantes a este logro, son una gran minoría. Un optimista empedernido dirá: “Si ellos pueden, yo también”. Creo que este positivismo inflexible puede causar un alto grado de estrés y ser perjudicial a la larga. Porque el éxito no depende sólo de uno, sino que tiene muchos  factores que lo determinan. Entre ellos están las cartas que te ha dado la vida; la historia; el contexto; las personas; y como parte de ese todo, la actitud de uno mismo. Pero no depende únicamente de uno mismo, lo cual muchas veces se quiere hacer creer. Si solo uno fuera el responsable de su éxito, sería mucho más sencillo de lo que realmente se evidencia que es.

Creo que el gran punto crítico es establecer que mi paz o satisfacción con la vida dependa de tener éxito. Porque aquí podría entrar en un callejón sin salida, en donde nunca se encontrará esa serenidad consigo mismo, con el entorno e incluso en la relación con Dios. Considero que la clave es aprender a estar en armonía con las cartas que le tocan a uno para la vida, asumiendo la realidad con sus posibilidades reales. 

De que hay oportunidades en la vida, sí que las hay, pero creo que no todos tenemos las mismas oportunidades, por más que quisiéramos que así fuera. Tomando en cuenta eso, creo que la comparación entre unos y otros, es algo muy nocivo, puesto que cada vida está determinada por innumerables factores, entre los cuales están los mencionados: contexto, historia, familia, sociedad, entre otros muchos.

Pienso que la vida no se trata de ese ideal novelesco de: “hay que ser feliz”. Porque la vida se compone de un todo, que tiene alegrías y tristezas; circunstancias agradables y otras que uno preferiría no tener que pasar. Dentro de estas certezas, creo que lo más importante es aprender a armonizar con la propia vida y todo aquello que la conforma. No es un: ser feliz para siempre; sino, aprender a vivir con responsabilidad y conciencia, la realidad que tocó.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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