¿De qué va la vida?

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Hace ya buena cantidad de años tenía una fijación con encontrar el sentido de todo lo que vivía. Me apegaba al maestro google, ya que en ese entonces no habían los recursos de la inteligencia artificial. Buscaba el por qué de todo lo que se me pasara por la mente y que yo sintiera que estaba pasando.

Cuando estaba preocupado o tenía miedo, preguntaba a google porque tenía esa preocupación, describiendo cada detalle de lo que sentía, «no fuera a ser que estuviera padeciendo algún trastorno psíquico». Era tan escrupuloso que buscaba un síntoma para cada emoción que sentía.

Con el pasar de los años me fui dando cuenta de que le estaba agregando mucho drama a mi vida con la saturación de pensamientos sobre mí mismo; estaba muy ensimismado y eso se había convertido en un tema obsesivo que me mantenía con una constante tensión. No sabía en ese entonces lo que era tener paz y serenidad puesto que yo vivía atormentándome con tantas ideas en medio de mi hipocondría.

Los años y la fe en Dios me fueron ayudando a soltar esas obsesiones para darme cuenta que al final no tenía nada fuera de lo normal dentro de mí, simplemente tenía una gran capacidad para crearme toda una película ficticia en mi cabeza. Cuando fui soltando ese hábito de fantasear con mi estado de salud, me di cuenta de que lo que estaba sucediendo en mi vida era lo que le sucedía a cualquier ser humano normal. Simplemente tenía emociones como cualquier otra persona, a veces estaba alegre, otras veces triste, pensativo, sereno, enojado, preocupado, en paz… Aprendí poco a poco a convivir con mis emociones y, hoy en día, con la práctica y en el proceso de crecimiento experiencial, convivo con los demás y conmigo mismo de una forma más armoniosa y sin fijaciones.

¿De qué va la vida? De vivirla como es, de ser y existir cada día, ocupándose de las responsabilidades que corresponden y cumpliendo con ellas como debe ser. Un paso a la vez, con paz en el corazón y la mirada puesta en Dios.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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