Estoy abriendo el melón

sliced melon and kiwi fruits
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Papá, mamá, les tengo una noticia:
«ESTOY ABRIENDO EL MELÓN»

Señoras y señores, prepárense para lo que viene: «Ha llegado la hora de sacar toda la suciedad, polvo, desechos y traer luz a las penumbras que ha habido en lo profundo de mi corazón. Es hora de abrir esa habitación que estuvo clausurada por casi media vida y comenzar a catalogar cada cosita que vaya sacando, para saber qué se queda y qué se va; para barrer todo el cuarto, abrir las cortinas y las ventanas; dejar que el aire ventile y se lleve cualquier remanente de suciedad; y el sol mate todas las bacterías que se habían creado en el espacio por la oscuridad y la humedad.

Estoy comenzando a ver con claridad aspectos de la historia de mi vida hasta lo que llevo y vaya que me asombro al ver lo que voy sacando de lo más recóndito de mi memoria.

Qué curioso es encontrarse uno, según su propio criterio, estable, equilibrado, en paz y a gusto con la vida; sin saber que todavía está cargando dentro de sí el gran peso de la culpa, los remordimientos, el sufrimiento, las heridas y las experiencias no superadas. Es un poco lo que estoy descubriendo en mí actualmente.

Si me preguntas cómo me siento, yo te diré que estoy en paz, alegre, satisfecho con la vida y procurando en todo hacer la Voluntad de Dios. Y no te estaría mintiendo, pues es lo que verdaderamente siento. Sin embargo, hay algunas cosas muy particulares en mí que no pasan desapercibidas. Por ejemplo, permanentemente siento una fuerte tensión en mi espalda; tengo algunas que otras mañas que manifiestan una sutil inquietud interior. Es como si, por encima se viera el mar calmado, pero por dentro hubiera una tormenta con el mar muy picado.

Ahora, después de ampliar y profundizar el panorama, ¿podemos decir que todo está bien? La verdad es que no, no todo está bien. He llegado a un punto de mi vida en el que puedo asumir mis responsabilidades vitales con autonomía y disciplina, pero en el fondo todavía hay relatos inconclusos de mi historia. Falta ahora ir más adentro y escudriñar con las manos todo el enredo que se ha formado en el corazón y que ahora son una serie de nudos extremadamente apretados que, con muchísimo esfuerzo habrá que desatarlos.

Es hora de desatar los nudos más ajustados de mi pasado; que operación más fuerte va a ser esta, pero cuán necesaria también es.

Padre, aquí estoy, en tu Sala de Operaciones, me pongo a tu disposición, Cirujano Divino, para que extraigas los tumores del relato de mi vida. Hágase en mí tu Voluntad.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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